La economía se recupera, pero la vida no. Pero día a día se abre otra grieta en La Rioja, a raíz del aislamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus.
El gobierno dispuso llevar la cuarentena hasta el 10 de este mes sin actividad lo que aceleró que la actividad privada esté al borde del abismo, ya que viene castigada desde hace años.
En una provincia bajo la dependencia del Estado y solo con la garantía del pago de haberes provinciales, hasta el momento, los empresarios, titulares de las Pymes y los pequeños comerciantes no saben qué pasará con su mañana.
Hace más de un mes que no venden nada y de esa forma, no les ingresó recursos a sus emprendimientos.
El gobierno definió patear el cronograma de sueldos públicos y se nota en el humor de los estatales, y especialmente en las calles. No hay un peso.
Obviamente que el coronavirus está entre nosotros y todavía debemos pasar el invierno, pero aquellos que tienen responsabilidades en la faz privada no duermen porque el panorama es desalentador. Muchos no vendieron nada y sus productos se los deben a sus proveedores.
La Casa de Gobierno reaccionó con el otorgamiento de subsidios de $5 mil y créditos a tasa cero, pero solo es un paliativo debido que muchos se quedaron afuera. Hay otros planes como posponer el pago de servicios, pero se ha generado una deuda.
Todos aspiramos que esto termine rápido y que no haya más contagios, pero se inició otro mes, el quinto del año, con comercios que no saben cómo van a sobrevivir cuando se levante la cuarentena.

El gobierno exhibe un sondeo de opinión que la ciudadanía apoya la decisión política, aunque hay nerviosismo en el micro y macro centro, como así también cada sector comercial en los barrios capitalinos. En el interior se permitieron flexibilizaciones a la cuarentena.
Hay una nueva grieta entre nosotros, ya que el coronavirus mata, pero el bolsillo sin dinero es otra pandemia a punto de estallar. Varios comerciantes dicen que abrirán sus puertas desde este lunes.






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