Ricardo Quintela es un gobernador sin poder político. Eso sí, es el mandatario que más dinero manejó en la historia riojana en un año. El actual presupuesto es de $61 mil millones y el año que viene se va a más de $80 mil millones.
Quintela controla la Legislatura provincial porque la caja manda, pero en el Congreso de la Nación no tiene nadie propio. Por eso, buscan que la ministra de Desarrollo, Gabriela Pedrali, sea diputada nacional, ya que además es un deseo personal de dejar una cartera complicada en los tiempos que se viven.
Hoy en el Senado nadie le responde al actual gobernador. Julio Martínez y Clara Vega son opositores, mientras que Carlos Menem lucha por su vida y es autónomo.
En Diputados casi sucede lo mismo. Felipe Álvarez y Julio Sahad son de otro «palo», mientras que Hilda Aguirre se presenta como kirchnerista pura, Sergio Casas va y viene, según los enojos, y Danilo Flores sabe que no está en los planes quintelistas.
Quintela pretende que Florencia López, su vicegobernadora, reemplace a Menem, quien está internado. Es la primera suplente. De no ser así, asumiría el ex ministro de Hacienda, Ricardo Guerra, un hombre de Luis Beder Herrera.
Al quintelismo le preocupa la «juventud» de la arauqueña debido que es la sucesora natural, en caso que pasara algo con el gobernador. López además tiene mucha personalidad y hasta se enfrenta con el propio mandatario provincial.
Pero le hacen ver que la lapicera está en el despacho de Quintela. Lo sufre Virginia López, intendenta de Arauco y hermana de la vicegobernadora. Aimogasta es el laboratorio peronista quintelista.
Quintela quiere que Teresita Madera, actual diputada provincial, ocupe el lugar de López, ya que es la vicepresidenta primera de la Legislatura. Se daría como el caso de Adriana Olima en la época de Sergio Casas.
Hoy Madera no tiene votos para ir por otro mandato como legisladora, aunque con el apoyo directo del gobernador y la caja de la Cámara de Diputados cambia el panorama.
No pudo quedarse con los SAF debido que Madera no logró los votos en la Comisión de Presupuesto cuando se trataba el dictamen de la ley de leyes.
El Gobierno de La Rioja espera un gesto de renunciamiento por parte de Menem, de 90 años. Cree que ya dio todo en la vida política y la administración quintelista está sediento de protagonismo en el Congreso de la Nación.
Son temas hablados en el Ministerio del Interior, pero Menem no tiene jefe. Por lo cual, hacen lobby con Zulemita para que ello ocurra. Beder Herrera fue quien se puso al frente para que Menem sea presidente y tenga los fueros por la turbulencia judicial.





