A solo cuatro días de las elecciones, se filtró un documento interno del Ministerio de Producción y Ambiente que revela una presunta mecánica denominada “sistema de voto seguro”. La maniobra, calificada por opositores como «antidemocrática», presiona a los empleados públicos para garantizar votos a favor del oficialismo de Ricardo Quintela.
Un fuerte escándalo político sacude a La Rioja, poniendo en tela de juicio la transparencia del proceso electoral a pocos días de la votación. La controversia se disparó con la filtración de un documento con membrete oficial del Ministerio de Producción y Ambiente, a cargo de Ernesto Salvador Pérez.
El texto, que circuló entre las dependencias del Estado provincial, fue interpretado como una coacción directa sobre la masiva planta de empleados públicos de La Rioja, que es la segunda con mayor peso estatal por habitante del país.
La solicitud explícita del «voto seguro»
La circular revela el mecanismo utilizado por el oficialismo riojano para un presunto control del sufragio. El texto solicita a los responsables de las reparticiones lo siguiente:
- Pedido de Datos: Enviar los datos de «familiares y/o amigos de todo el personal a cargo».
- Asegurar el Voto: La información solo debe incluir a aquellos con quienes «tengan la seguridad de que acompañarán nuestra propuesta y asistirán efectivamente a votar».
El documento solicita consignar en una planilla adjunta el nombre, DNI, teléfono y parentesco o vínculo.
De «voto seguro» a «voto cantado»
Según fuentes internas, el propio gobernador Ricardo Quintela habría calificado internamente esta práctica como un «sistema de voto seguro».
Sin embargo, los sectores opositores ya la describen como una modalidad de “voto cantado”, que es contraria a los principios del sufragio secreto garantizados por la Constitución Nacional.
La filtración ocurre en un momento de alta sensibilidad, ya que el peronismo en La Rioja busca defender sus bancas en el Congreso y evitar que el ajuste económico se traduzca en una derrota electoral.





