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La doble jugada de Milei en el interior: La Rioja, atrapada entre el ajuste de Adorni y la negociación de Santilli

El nombramiento de Manuel Adorni en Jefatura de Gabinete y Diego Santilli en Interior establece un nuevo esquema de poder: el vocero pone la cara por el ajuste «sin soltar el atril», mientras el “Colorado” hereda la oficina del diálogo. La Rioja, sin invitación a la cumbre y con Ricardo Quintela acorralado, observa cómo el eje del poder riojano de los Menem se reconfigura.

La “nueva geometría del poder” mileísta, orquestada tras el triunfo electoral, se define por una estrategia dual para tratar con los gobernadores: dureza fiscal y apertura controlada. La designación de Manuel Adorni como Jefe de Gabinete y Diego Santilli como Ministro del Interior tiene implicancias directas en La Rioja, una de las provincias más sensibles a los cambios en la coparticipación.


Adorni y Santilli: la dualidad del federalismo

La movida, impulsada por Karina Milei, busca asegurar la ejecución del ajuste (Adorni) y la negociación política (Santilli), corrigiendo la falta de poder que se le criticaba a la gestión anterior.

  • El viento de Adorni: El nuevo Jefe de Gabinete asume con la misión de “mantener alineados a los ministros” y “traducir las ocurrencias presidenciales en lenguaje administrativo”. Adorni promete que “no habrá nada más federal que la etapa que viene”, una frase que en La Rioja despierta escepticismo, dada la histórica dependencia de la provincia de los fondos nacionales.
  • El desafío del “Colorado”: Diego Santilli hereda una oficina donde “la palabra ‘diálogo’ se pronuncia con casco y chaleco”. Su misión es “convencer a las provincias de que el ajuste también puede ser amistoso”, y abrir un canal con gobernadores que, como Ricardo Quintela, fueron excluidos de la cumbre en Casa Rosada.

La Rioja: El Eje Menem-Quintela en la picota

Los cambios en el Gabinete, sumados a la victoria legislativa de LLA, reconfiguran la batalla política y fiscal en La Rioja.

  • El drenaje de poder de los Menem: La llegada de Santilli, un dirigente del PRO, diluye el poder de negociación que el clan Menem (Martín y Lule) había concentrado. Aunque Martín Menem sigue siendo el líder parlamentario, la designación de un Ministro del Interior externo a la órbita directa de Lule Menem (Subsecretario de Gestión Institucional) implica que el manejo de la caja con los gobernadores se profesionaliza, limitando la influencia política del ala riojana.
  • Quintela, bajo presión: El gobernador Ricardo Quintela (quien no recibió tarjeta de invitación a la cumbre de gobernadores) se enfrenta a un Ministro del Interior con un claro mandato de ajuste. El peronismo riojano debe definir si, en medio de la crisis fiscal y el freno de la obra pública, apoya las reformas de Milei (laboral, tributaria, previsional) que Santilli debe impulsar, o si profundiza la confrontación, arriesgando un mayor ahogo económico.

Las milanesas de la discordia y los sismos políticos

El contexto del nombramiento de Santilli fue la tensa cena en Olivos entre Javier Milei y Mauricio Macri, un encuentro que revela las dificultades del Presidente para consolidar su apoyo.

  • Sismos en la sobremesa: La cena, que se desarrolló con la expectativa de “expandir la base parlamentaria”, terminó en incomodidad cuando Milei se paró de la mesa y soltó la noticia de la salida de Francos.
  • Críticas al gabinete: La reacción de Macri, quien criticó los «enroques» vía X, no disimuló su descontento, evidenciando que el “nuevo tiempo” de diálogo y acuerdos aún está lejos de consolidarse. La polarización, que el Presidente pretende «centrifugar» con gestos como este, sigue siendo el factor que domina la política nacional.

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