Inicio / Politica / «El Doctor es el único al que le piden que vuelva»: el operativo retorno de Beder Herrera desató un tsunami político en el peronismo riojano

«El Doctor es el único al que le piden que vuelva»: el operativo retorno de Beder Herrera desató un tsunami político en el peronismo riojano

Mientras Ricardo Quintela viaja y gestiona sobre los cimientos del modelo bederista, el ex gobernador comenzó a medir fuerzas con una demostración de poder en Chilecito. La Casa de las Tejas respondió con una purga legislativa y una ofensiva judicial que amenaza con destapar los secretos de la administración pública de la última década.

En un café céntrico de la capital riojana, entre el ruido de las tazas y las roscas de media mañana, un histórico dirigente lanzó la frase que funcionó como el aleteo de una mariposa provocando un huracán: «El doctor es el único que puede andar por la calle y le gritan que vuelva». Desde ese instante, ya nada fue lo mismo en el peronismo local. El fantasma del regreso de Luis Beder Herrera dejó de ser una especulación de mesa chica para convertirse en un tsunami que golpea los cimientos de la gestión de Ricardo Quintela.

En rigor de verdad, el caudillo de Famatina nunca se fue. Ejerciendo un rol de «asesor especializado sin cargo» del actual gobernador, Beder Herrera ha visto cómo tanto Sergio Casas en su momento, como Quintela ahora, han usufructuado y sostenido sus políticas de Estado, desde las empresas públicas hasta el diseño de la matriz productiva. Sin embargo, la convivencia pacífica entre el arquitecto del poder y el actual inquilino de la Casa de las Tejas parece haber llegado a su fin.

La comida de la discordia en «La Seis»

Las alarmas en el quintelismo se encendieron con una señal inequívoca. Beder Herrera organizó un homenaje al fallecido ex diputado por Chilecito, Lázaro Fonzalida, en su emblemática finca «La Seis» de Anguinán. Lo que debía ser un recordatorio nostálgico se transformó en una demostración de vigencia política: «No faltó casi nadie», relatan los testigos. La única ausencia notable fue la del propio círculo rojo de Quintela, que se encontraba en una gira oficial por China buscando inversiones.

Al volver, el gobernador entendió el mensaje: el vacío de poder se llena rápido. Y la respuesta no tardó en llegar.

La purga y la batalla por la Justicia

El contraataque del oficialismo fue quirúrgico y brutal. El primer fusible fue Juan Manuel Artico, secretario legislativo y hombre de confianza de Beder Herrera, a quien la Legislatura «hizo volar» de su cargo para reemplazarlo por Teresita Luna. Fue el primer aviso: se terminaron los lugares prestados.

Pero la madre de todas las batallas se libra en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ). Quintela, decidido a blindar su gestión y recortar la influencia de su antecesor, presiona para desplazar a los jueces Claudio Ana, Claudio Saúl y Luis Brizuela, magistrados de excelente relación con Beder Herrera. La estrategia del gobernador es clara: consolidar un tribunal adicto apoyándose en su sobrina, Karina Becerra, y en Gabriela Asís, quienes hoy garantizan la lealtad al proyecto quintelista.

El «carpetazo» de las ONG y la amenaza de Bosetti

En este tablero de ajedrez, la reactivación judicial de la causa de las ONG no es una búsqueda de justicia, sino un misil político apuntado a la yugular de Beder Herrera. Sin embargo, el tiro podría salir por la culata. La investigación, que hoy apunta sospechosamente solo contra el ex ministro Néstor Bosetti, ha despertado la furia del empresario.

Desde su distribuidora, Bosetti ha dejado trascender que no caerá solo. Su defensa es simple y devastadora: «Todos los actuales funcionarios trabajaron con ese sistema». La promesa de «dar a conocer el listado que no deja a nadie afuera» ha sembrado el pánico en los despachos oficiales. Si Bosetti habla, la onda expansiva podría manchar a gran parte del gabinete actual que, en su momento, validó administrativa y políticamente el mecanismo de las ONG.

El peronismo riojano entra así en una fase de guerra fría. Quintela intenta matar simbólicamente al padre político del modelo que administra, mientras Beder Herrera, desde las sombras (y cada vez más a la luz), recuerda a todos que el poder territorial sigue siendo una construcción que lleva su firma.

Descubre más desde Rioja Política

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo