La designación de Teresita Luna en la Legislatura desplazó a un hombre clave del bederismo. Ahora, el oficialismo prepara una reforma del Tribunal Superior: se debate entre ampliar el número de miembros o negociar salidas. La reactivación de la causa de las ONG funciona como un mensaje disciplinador para la vieja guardia.
En la política riojana, los vacíos de poder no existen; existen los reemplazos. Y en el inicio de la segunda mitad de su mandato, el gobernador Ricardo Quintela, en tándem con la vicegobernadora Teresita Madera, ha activado una operación quirúrgica de alto voltaje político: el desmantelamiento final de la estructura de poder del ex gobernador Luis Beder Herrera.
Lo que comenzó como rumores de pasillo se materializó esta semana en la Legislatura con un movimiento de piezas que excede lo administrativo. La designación de la diputada saliente Teresita Luna como nueva Secretaria Legislativa no es solo un premio a la lealtad; es, ante todo, la salida forzada de Juan Manuel Artico. El abogado, considerado un «hombre del riñón» de Beder Herrera y custodio de los intereses de ese sector en la Cámara, debió dar un paso al costado. Con Luna, Madera se asegura el control total de la «lapicera» parlamentaria, cerrando una puerta que el bederismo mantenía entreabierta.
La batalla madre: el Tribunal Superior de Justicia
Sin embargo, el desplazamiento de Artico es apenas la antesala de la verdadera batalla por el poder real: la colonización del Tribunal Superior de Justicia (TSJ). El quintelismo sabe que para transitar los próximos dos años de «economía de guerra» y preparar el terreno para 2027, necesita una Justicia alineada y sin terminales en el pasado.
En la Casa de las Tejas, el debate hoy se reduce a dos estrategias: sacar a dos jueces actuales (considerados herencia de gestiones anteriores) o ampliar el número de miembros del máximo tribunal para diluir su poder.
En esta danza de nombres, el oficialismo ya tiene a sus favoritos calentando en la banda. El ministro de Seguridad, Miguel Zárate, una de las espadas políticas más afiladas del gobernador, y la jueza de instrucción Cecilia Córdoba, son los elegidos para oxigenar la Corte provincial con una impronta puramente quintelista.
Pero en el peronismo todo se negocia. La salida «pacífica» de Artico de la Legislatura podría tener una cláusula secreta de compensación: que el alfil de Beder sea promovido como juez del TSJ en una eventual ampliación. Sería una «salida hacia arriba» para evitar una guerra interna total, dándole al ex gobernador un último lugar de consuelo institucional.
El mensaje judicial: la causa de las ONG
Mientras se discuten los cargos, el poder político envió una señal de plomo a la vieja guardia. La súbita reactivación de la «Causa de las ONG», que derivó en la reciente imputación del ex ministro Néstor Bosetti, es interpretada en los círculos de poder como un misil teledirigido a la yugular de Luis Beder Herrera.
No es casualidad que la Justicia desempolve ahora los expedientes sobre el manejo discrecional de fondos durante la «década ganada» del bederismo. El mensaje implícito del quintelismo es brutalmente claro: o hay una retirada ordenada y silenciosa, o se revisará el pasado.
Quintela y Madera han decidido dejar de «convivir» con la sombra de su antecesor para empezar a «comerle» las piezas. Entre la renovación legislativa y la reforma judicial en ciernes, el peronismo riojano se encamina a una concentración de poder que no admite dobles comandos.





