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Operación pinza sobre La Rioja: La Nación cede una minera a Catamarca y los gobernadores aliados van a la caza de los diputados de Quintela

El Gobierno despliega una estrategia de dos frentes para aislar al mandatario riojano. Mientras Martín Menem negocia el traspaso de YMAD a Raúl Jalil por cuatro votos clave, un nuevo interbloque federal busca seducir a los legisladores locales para que rompan con el kirchnerismo.


La Casa Rosada ha puesto en marcha una operación de asfixia política sobre La Rioja que combina la diplomacia de los recursos con la ingeniería parlamentaria. En una semana decisiva para el Congreso, el gobernador Ricardo Quintela enfrenta una amenaza doble: por un lado, Martín Menem negocia ceder activos millonarios a la vecina Catamarca para blindar el quórum; por el otro, la naciente «liga de la gobernabilidad» sale a la caza de diputados riojanos «incómodos» para que abandonen la resistencia y se sumen al pacto con Javier Milei.

El arquitecto de la primera maniobra es el propio presidente de la Cámara de Diputados. El riojano Menem impulsa el traspaso de la compañía estatal Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD) al gobierno de Raúl Jalil. La moneda de cambio es explícita: los cuatro votos de los diputados catamarqueños que le permitirían a La Libertad Avanza convertirse en la primera minoría, superando a Unión por la Patria.

Mientras Jalil desfila por los despachos de Balcarce 50 y se asegura el control de la minería —sumando YMAD a la ya transferida Minas Capillitas—, Quintela observa desde la vereda de enfrente cómo los recursos fluyen hacia los vecinos que aceptaron «colaborar».

La «fuga» de diputados: el segundo frente

Pero el cerco no se limita a la minería. En paralelo, emerge en el Congreso un nuevo interbloque de gobernadores liderado por el salteño Gustavo Sáenz, el tucumano Osvaldo Jaldo y el propio Jalil. Este espacio, que busca ampliar la experiencia de Innovación Federal, tiene un objetivo declarado: captar a los legisladores del interior que necesitan gestionar obras y fondos, lejos de la obediencia debida al Instituto Patria.

Fuentes parlamentarias confirmaron que los operadores de este armado ya iniciaron gestiones para seducir a diputados peronistas de La Rioja, San Juan y San Luis. El argumento es el pragmatismo: integrar un bloque «del medio» que garantice gobernabilidad a cambio de la billetera nacional.

Para la delegación riojana, la presión es máxima. Sus pares del Norte Grande ya cruzaron el Rubicón. Si los diputados de Quintela aceptan el convite de Sáenz y Jalil, el gobernador perdería su principal herramienta de negociación y quedaría aún más aislado en su postura de confrontación total junto a Axel Kicillof y Gildo Insfrán.

La paradoja del Norte Grande

El trasfondo político expone una paradoja cruel para el «Gitano». Fue el propio Quintela quien operó para que Raúl Jalil asumiera la presidencia pro tempore del Consejo Regional del Norte Grande, creyendo fortalecer un bloque federal. Sin embargo, la realidad indica que Jalil utiliza esa plataforma —y su excelente sintonía con Menem y el ministro Diego Santilli— para cerrar acuerdos bilaterales que excluyen a La Rioja.

La negociación por YMAD aún tiene una traba administrativa: requiere la firma de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), hoy golpeada por causas de corrupción. Pero en la Casa Rosada aseguran que «la cesión va a salir».

El mensaje disciplinador de Martín Menem hacia su provincia natal es claro: hay «cajas» y lugares en la mesa de discusión, pero solo para quienes estén dispuestos a romper con el pasado kirchnerista. En este escenario, los diputados riojanos tienen la última palabra: resistir junto a su gobernador o saltar al barco de los vecinos prósperos.

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