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Presupuesto 2026: Santilli apura el «poroteo» final con La Rioja en la lista negra y un pedido de auxilio de Zamora

El ministro del Interior tiene tiempo hasta el 10 de diciembre para cerrar los acuerdos. Mientras el Gobierno mantiene el veto sobre Ricardo Quintela, el gobernador de Santiago del Estero intercedió en una cumbre clave para que la Casa Rosada atienda el teléfono del riojano.


El reloj de arena corre y la arena se acaba el 10 de diciembre. Esa es la fecha límite que Diego Santilli marcó en rojo en su calendario para tener abrochado el dictamen del Presupuesto 2026. El ministro del Interior acumula cafés, mates y una carpeta llena de pedidos de los gobernadores «amigos», pero hay una hoja que permanece peligrosamente en blanco: la de La Rioja.

La estrategia de la Casa Rosada de dividir a los mandatarios provinciales entre «dialoguistas» y «opositores acérrimos» ha dejado a Ricardo Quintela fuera de la mesa de negociaciones, integrando el lote de los excluidos junto a Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).

Sin embargo, en las últimas horas se abrió una grieta en esa pared. Durante su visita a Santiago del Estero el viernes pasado —donde llegó a la hora de la siesta, motivo de chanzas locales—, Santilli recibió un mensaje directo de Gerardo Zamora: el santiagueño, anfitrión y aliado circunstancial, le pidió expresamente que escuche a su colega riojano.

La gestión de Zamora y el lema «ni cero, ni todo»

El pedido de Zamora no es menor. El santiagueño actúa como un puente pragmático en el Norte Grande. Además de reclamar por los fondos de los ATN y el Impuesto a los Combustibles, puso sobre la mesa la necesidad de no asfixiar a La Rioja, sabiendo que la gobernabilidad regional es un castillo de naipes.

Santilli tomó nota en su libreta, la misma que comparte con el «tridente» de poder que completan Karina Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. El lema que repiten en los pasillos de Balcarce 50 para esta etapa final es «ni cero, ni todo». Es decir: no se le dará todo lo que piden a las provincias, pero tampoco se las dejará sin nada, siempre y cuando no comprometan el superávit fiscal.

El problema para Quintela es que, hasta ahora, para La Rioja ha sido «cero». Mientras Mendoza consiguió créditos para obras de agua y Chubut logró retenciones cero para el petróleo convencional gracias a su buena letra, La Rioja sigue esperando que alguien levante el teléfono en Buenos Aires.

El filtro de Caputo y la «cucarda» de Santilli

Santilli quiere colgarse su primera «cucarda» como ministro logrando la aprobación de la ley de leyes en extraordinarias. Pero el margen de maniobra no es suyo: depende de la lapicera de Luis Caputo y del secretario de Hacienda, Carlos Guberman, quienes tienen la última palabra sobre qué grifo se abre y cuál se cierra.

El Gobierno es optimista. Creen que, comparado con la sequía de fondos de los últimos dos años, cualquier gesto será bienvenido por las provincias. «Dejaron la vara baja. Les cumplieron cero a todos hasta acá. Entonces, ¿quién dice que con muy poco no podemos tener el número para aprobar?», se entusiasman en la Rosada.

Para La Rioja, la incógnita es vital. Si el pedido de Zamora surte efecto y el pragmatismo de Santilli se impone, podría haber una ventana de negociación de último minuto antes del 10 de diciembre. Si no, la provincia deberá afrontar 2026 sin hoja de ruta financiera acordada con la Nación, dependiendo de la discrecionalidad de un Gobierno que, por ahora, prefiere negociar con todos menos con los cuatro del fondo.

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