El gobernador de La Rioja, excluido de la ronda de diálogo de la Casa Rosada, admitió que la provincia «está mal» y cargó contra la «crueldad» de la gestión de Milei. En un llamado a la renovación partidaria, contó detalles de su encuentro con la ex presidenta y exigió que el peronismo escuche «otras voces» del interior
En medio de un escenario de fragmentación política y asfixia financiera para las provincias opositoras, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, reapareció con fuertes definiciones sobre el futuro del peronismo y su relación con el Gobierno nacional. En una entrevista radial, el mandatario se reconoció como uno de los «excluidos» del diálogo político que impulsa la Casa Rosada, describió un panorama sombrío para su provincia y reveló los detalles de una charla privada con Cristina Kirchner, en la que la ex presidenta le encomendó trabajar para evitar la fractura del movimiento.
El «Gitano», como se lo conoce en el norte, no ahorró críticas hacia la administración de Javier Milei, a la que acusó de ejercer medidas «crueles» y de no haber realizado «absolutamente nada» en dos años de gestión, salvo endeudar al país. Sin embargo, el eje de su mensaje estuvo puesto en la interna del Partido Justicialista (PJ): Quintela reclamó una actualización doctrinaria y generacional que rompa con el «ambacentrismo» y devuelva el protagonismo a los gobernadores e intendentes del interior.
«Los cuatro apestosos» y la falta de diálogo
Consultado sobre su ausencia en las reuniones que el ministro del Interior mantiene con otros mandatarios provinciales, Quintela apeló a la ironía. «Somos los cuatro apestosos», dijo, en referencia al grupo de gobernadores opositores que no han sido convocados. «No tuve ninguna explicación ni tampoco la hemos pedido», aclaró, aunque subrayó su preocupación por «la situación en la que van a dejar el país».
Para el riojano, la estrategia del Gobierno nacional de dividir a los gobernadores es evidente, pero advirtió que el peronismo tiene «la obligación y el deber» de diseñar una propuesta alternativa que convoque al sacrificio, pero con un horizonte de crecimiento, no de ajuste perpetuo.
La cumbre con Cristina y el fin del «dedo»
Uno de los tramos más significativos de la entrevista fue la revelación de su reciente encuentro con Cristina Kirchner. Lejos de las tensiones del pasado, Quintela describió una charla «muy amena» en la que la ex vicepresidenta se mostró preocupada por la situación económica de La Rioja.
«Me preguntó cómo estaba la provincia, si había obras públicas, y le dije: ‘Estamos mal, no estamos bien’. Tenemos el poder adquisitivo del salario destruido», confesó el gobernador, reconociendo el impacto del recorte de fondos nacionales.
Según Quintela, Cristina fue clara en su pedido: «Trabajen por la unidad, hay que reconstruir el movimiento nacional justicialista». El gobernador interpretó que la líder del kirchnerismo «es la que más clara la tiene» respecto a la necesidad de que el peronismo se «reconvierta» y se «aggiorne». «Ella tiene claro que hay que escuchar otras voces, no solo las que están concentradas en el AMBA», disparó, marcando la cancha respecto a la conducción porteña del partido.
Un país «potencia» y el reclamo federal
Quintela insistió en que Argentina tiene los recursos para ser una potencia mundial —citando el litio, el gas, el petróleo y el agua dulce— y contrastó esa riqueza con la realidad de ajuste que vive el interior. «La plata no es del señor Javier Milei, es de todos los argentinos», sentenció, reclamando una distribución equitativa de los recursos que hoy «se los queda la Nación».
Sobre el futuro del PJ, el mandatario riojano pidió «generosidad y grandeza» para convocar a todos los sectores, incluidos los radicales desencantados, y evitar la fuga de dirigentes hacia «confederaciones de partidos provinciales». «Si no nos organizamos rápido, la sociedad va a seguir sufriendo. No pueden esperar 5 o 10 años», concluyó, dejando en claro que su apuesta es a una reorganización inminente del peronismo con una fuerte impronta federal.





