El Gobernador no es recibido en la Casa Rosada y paga el costo de sus viejas promesas de dejar el cargo. La influencia de Karina Milei y el rol clave de los Menem en la estrategia de asfixia política.
La relación entre la Nación y La Rioja entró en una fase de guerra fría que excede la mera disputa por los fondos coparticipables. En los pasillos del poder, tanto en Buenos Aires como en la capital provincial, la incógnita que sobrevuela es una sola: ¿Javier Milei busca que renuncie Ricardo Quintela?
La estrategia del Gobierno nacional parece clara: la indiferencia absoluta. Mientras otros mandatarios provinciales logran abrir canales de diálogo o negociación, Quintela no es tenido en cuenta en la Casa Rosada. El aislamiento político es total y responde a una construcción meticulosa de poder que tiene a los apellidos más tradicionales de La Rioja jugando, paradójicamente, para las fuerzas del cielo.
La conexión Menem y el «filtro» de Karina
El bloqueo institucional no es casualidad ni desconocimiento del territorio. La Secretaria General de la Presidencia, «Karina Milei, conoce de primera mano quién es Quintela a través de Eduardo ‘Lule’ Menem y Martín Menem».
Los primos Menem funcionan como los arquitectos de la estrategia libertaria en la provincia. Son ellos quienes decodifican para «El Jefe» los movimientos del «Gitano» y quienes validan la táctica de dejar al gobernador librado a su propia suerte financiera y política, sin auxilio extra de la Nación.
El archivo condena al Gobernador
El encono personal y político tiene raíces profundas en la campaña electoral de 2023, donde el riojano fue una de las voces más virulentas contra el entonces candidato libertario. En Balcarce 50 no olvidan, y recuerdan con sorna que «Quintela había dicho que renunciaba si ganaba Milei», una promesa incumplida que hoy debilita su autoridad moral frente a una oposición en alza.
Pero la apuesta del mandatario provincial fue doble. Además de poner su renuncia sobre la mesa, vaticinó un final anticipado para la gestión nacional. «Quintela también dijo que se caía el gobierno de Milei», repiten en el entorno presidencial, marcando el error de cálculo político: hoy Milei se consolida y es la administración provincial la que cruje.
En este escenario de asfixia y aislamiento, la Casa Rosada no necesita empujar activamente. Le basta con aplicar el rigor de la indiferencia y esperar a ver si se cumple, por la fuerza de los hechos, aquella promesa de renuncia que el propio Quintela lanzó al aire.





