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Ricardo Quintela confirmó que no habrá bono de fin de año en La Rioja: «Estamos impedidos fácticamente»

El gobernador aseguró que la provincia tiene dificultades incluso para pagar los sueldos y reclamó una deuda millonaria a la Nación. Además, llamó a sus pares a «tomar el timón» ante la falta de rumbo del Gobierno.

En un cierre de año marcado por la tensión financiera entre las provincias y la Nación, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, descartó de plano la posibilidad de otorgar un bono de fin de año o un aumento salarial para los empleados públicos provinciales. Con un diagnóstico crudo sobre las cuentas locales, el mandatario peronista afirmó que su administración se encuentra en una situación crítica debido al recorte de fondos coparticipables.

«Para nosotros es imposible», sentenció Quintela al ser consultado en Radio Memoria sobre la expectativa de un plus salarial para diciembre. El gobernador explicó que la provincia no cuenta con los recursos necesarios y advirtió sobre la gravedad del escenario: «Estamos impedidos fácticamente de poder anunciar un aumento».

Según el mandatario, la provincia atraviesa serias dificultades financieras que comprometen incluso el pago de los haberes corrientes. «Tenemos dificultades para pagar los salarios del sector público, que es uno de los motorcitos que tiene la provincia», admitió. En esa línea, intentó despejar la responsabilidad de su gestión y apuntó contra la historia y la administración central: «La Rioja no es pobre, sino que la empobrecieron durante siglos y la continúan empobreciendo actualmente».

Reclamo millonario a la Nación

El eje del argumento de Quintela para justificar la asfixia financiera es la deuda que, según él, el Estado nacional mantiene con La Rioja. El gobernador detalló que la Nación le debe a la provincia «más de 1.000 millones de dólares», correspondientes a fondos extracoparticipables y compensaciones por el punto de coparticipación perdido en 1988.

Quintela reveló que hubo una audiencia convocada por la Corte Suprema de Justicia para tratar este reclamo, a la que asistieron representantes de la provincia y del Ministerio de Economía de la Nación. Aunque valoró la «buena predisposición» de las partes, se mostró cauteloso: «Hay que esperar los tiempos».

Un barco «a la deriva»

En el plano estrictamente político, Quintela se mostró hiperactivo en el armado de una alternativa opositora. Confirmó que mantiene conversaciones constantes con otros gobernadores peronistas como Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Raúl Jalil (Catamarca) y Sergio Ziliotto (La Pampa), e incluso incluyó en el grupo al cordobés Martín Llaryora.

El objetivo, según definió, es que los mandatarios provinciales «tomen el timón de este barco que está a la deriva». Para Quintela, es urgente «elaborar una propuesta» y un «programa de gobierno» que permita a la sociedad empatizar nuevamente con el peronismo.

«Tenemos que materializarlo en un proyecto de país», insistió, subrayando la necesidad de diferenciarse del modelo actual pero evitando una confrontación directa y estéril. «No podemos privar al pueblo argentino de una alternativa», agregó.

Contacto con Cristina y cambios en el gabinete

El gobernador también se refirió a su reciente encuentro con la ex presidenta Cristina Kirchner. Aunque evitó dar detalles sobre la situación judicial de la ex mandataria, señaló que ella le planteó la necesidad de «la unidad del movimiento».

Finalmente, en el plano local, Quintela confirmó que todos sus ministros le presentaron la renuncia, lo que abre la puerta a una inminente reestructuración de su equipo de gobierno. Sin embargo, aclaró que no se apresurará en los nombramientos: «Me voy a tomar el tiempo que preciso para hacerlo bien».

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