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La interna del PJ: Los gobernadores no logran romper con Cristina y Quintela expone los límites de la «rebelión federal»

Los mandatarios peronistas intentaron marcar una agenda propia, pero la foto del riojano visitando a la ex Presidenta en su prisión domiciliaria reveló la debilidad del armado. Dudas por el nuevo poder de fuego de Milei en el Congreso y el miedo a perderlo todo en 2027.


La tan anunciada independencia de los gobernadores peronistas respecto del liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner chocó contra su propia falta de cohesión. Lo que prometía ser un «grito federal» para marcar agenda propia se ha diluido en negociaciones inconclusas y fotos que dicen más que mil palabras. El caso testigo de esta ambigüedad es el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien terminó peregrinando a la casa de la ex mandataria, desdibujando los límites de la ruptura que sus pares intentan forzar.

A pesar de la retórica de autonomía, «los gobernadores peronistas no terminan de sellar la ruptura con Cristina Kirchner, que insiste con la unidad», confían fuentes del espacio. La prueba más contundente ocurrió en noviembre: «Cristina Fernández de Kirchner recibió al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, en su casa donde cumple la prisión domiciliaria».

Esa imagen de Quintela en San José 1111 expuso la fragilidad del frente de los mandatarios: mientras intentan negociar recursos con la Casa Rosada, siguen atados umbilicalmente a la figura central del kirchnerismo.

Un «Interbloque Federal» con menos potencia

El resultado de estas idas y vueltas se verá esta semana en la Cámara de Diputados. Se espera la presentación del «interbloque Federal», pero nacerá con «menor potencia de la proyectada».

El armado contará con la presencia de:

  • Gustavo Sáenz (Salta)
  • Raúl Jalil (Catamarca)
  • Alberto Weretilneck (Río Negro)
  • Hugo Passalacqua (Misiones)

Sin embargo, el grupo no logró sumar a figuras clave como Gildo Insfrán, Sergio Ziliotto ni Gustavo Melella, y mucho menos a Axel Kicillof. Incluso el santiagueño Gerardo Zamora, quien decidió armar un bloque separado en el Senado, evitó sumarse a la jugada de Jalil en Diputados, evidenciando que la desconfianza reina entre los caciques provinciales.

El cálculo de Jaldo y el factor Milei

La gran incógnita sigue siendo Osvaldo Jaldo. El tucumano, que supo sacar tajada de su cooperación temprana con Javier Milei, hoy hace nuevas cuentas. «Sabe que el escenario cambió y que La Libertad Avanza ya no tiene 37 diputados, sino que triplicó su presencia y ahora cuenta con 97», analizan en el Congreso. Esto significa que el Gobierno nacional ya no necesita «pescar» tantos votos provinciales, lo que baja el precio de la negociación para gobernadores como Jaldo o el propio Quintela.

«Somos oposición»: el dilema de Zamora

La falta de una estrategia común se hizo patente en las reuniones recientes, donde «no hay una sola foto institucional» que los muestre unidos. Mientras circulaban imágenes del dirigente del PRO Diego Santilli viajando a Santiago del Estero para negociar con Zamora, el gobernador santiagueño bajaba línea interna:

«Sí es cierto que no podemos rechazar todo y que algunas cosas tenemos que dialogar, pero tenemos que ser claros y explicar los acuerdos que podamos llegar a tener porque somos oposición», razonó Zamora, marcando una distancia con el colaboracionismo explícito de sus vecinos del norte.

El fantasma del 2027

Detrás de la parálisis y la falta de ruptura definitiva con el Instituto Patria hay un temor compartido: el futuro electoral. Los gobernadores coinciden en un análisis sombrío: «¿Con qué fuerza vamos a pelear en 2027 cuando La Libertad Avanza quiera imponer un candidato propio bajo la venia de Javier Milei, que repuntó en las encuestas en todo el país?».

Sáenz ya vive esa realidad con el PJ salteño intervenido. En este laberinto también está atrapado Axel Kicillof. El bonaerense, aunque su independencia de Máximo Kirchner ya sea un hecho, descarta hacer pública una ruptura total con Cristina. Necesita que la Casa Rosada le autorice endeudamiento y sabe que dividir más el bloque de Germán Martínez dejaría expuesto su «poco capital político a nivel nacional».

Así, entre la necesidad de fondos y el miedo a la irrelevancia política, los gobernadores peronistas, con el riojano Quintela como ejemplo de las contradicciones, no terminan de ponerle un sello propio a su relación con el poder central.

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