Luciana De León confirmó su voto negativo al proyecto oficialista. Calificó la gestión como «populismo fiscal» y advirtió que los fondos se destinan a una «megaestructura política» en lugar de mejorar los servicios para los vecinos.
El debate por el presupuesto municipal en la ciudad de La Rioja sumó una voz crítica de peso en las últimas horas. La concejal opositora Luciana De León anticipó que no acompañará la iniciativa del oficialismo y lanzó duros cuestionamientos sobre el manejo de las cuentas públicas, apuntando directamente contra el endeudamiento y la presión impositiva.
«Voy a rechazar el presupuesto quintelista», sentenció la edil, marcando la cancha de cara a la votación. El principal argumento de su negativa radica en el crecimiento exponencial del pasivo local. Según los números expuestos por De León, «la deuda pública del departamento no deja de crecer: en solo dos años aumentó un 1.100%».
Para la concejal, este incremento representa «una cifra irresponsable que deberán pagar todos los contribuyentes cuando quienes gobiernan hoy ya no estén». En su análisis, este comportamiento responde a lo que definió como «el modelo de siempre del populismo fiscal: gastar sin límites y dejar la factura para después».
Contra la «megaestructura» y las tasas
Más allá de la deuda, De León puso el foco en la asignación de los recursos. La opositora exigió un cambio de prioridades en la administración, reclamando «que cada peso que se recauda vuelva en servicios para los vecinos, no en mantener una megaestructura política».
En sintonía con el reclamo del sector privado y los emprendedores, también cuestionó la carga tributaria vigente en la capital riojana. «Hay que dejar de cobrar tasas y contribuciones que asfixian al que emprende, complican al que quiere trabajar y hasta obligan a pagar por hacer trámites básicos», sostuvo.
El mensaje final de la concejal buscó interpelar directamente al ciudadano de a pie, contrastando las necesidades urbanas con los gastos de la política: «Los vecinos merecen un presupuesto que priorice su vida diaria, no los privilegios del poder».





