El Gobernador prohibió a sus funcionarios vacacionar en el exterior y anunció el fin de los autos oficiales para la planta política. Sin fondos para pagar bonos de fin de año, abrió una mesa de negociación con la Casa Rosada para incluir una deuda millonaria en el Presupuesto 2026.
La realidad económica terminó por imponerse en La Rioja con la contundencia de un portazo. Ricardo Quintela, uno de los gobernadores que más confrontó el modelo libertario, terminó anunciando esta semana su propia versión de la «motosierra». Acorralado por lo que denuncia como un «ahogo financiero» de la Nación y con las arcas provinciales al límite, el mandatario riojano oficializó una reestructuración del Estado que incluye reducción de ministerios, quita de privilegios a la casta local y una advertencia tajante a su gabinete: «Al que no le guste, que renuncie».
El «Gitano» tuvo que admitir ante los suyos y ante la sociedad lo que era un secreto a voces en la Casa de las Tejas: no hay plata. La confirmación de que no habrá bono de fin de año ni aumentos salariales para los estatales en lo que resta de 2025 marca un punto de inflexión en una provincia donde el empleo público es el principal motor de la economía.
El ajuste puertas adentro
La batería de medidas anunciadas por Quintela busca enviar una «fuerte señal a la sociedad», pero también revela la fragilidad de las cuentas. El gobernador decretó que, a partir de 2026, ningún funcionario con rango de subsecretario hacia arriba podrá utilizar autos oficiales. «Van a andar en su propio auto», sentenció.
Más llamativa fue la prohibición de viajes al exterior. No solo se limitaron los viáticos oficiales —que ahora requieren autorización expresa del Ejecutivo—, sino que el Gobernador avanzó sobre la vida privada de su equipo: «No quiero que ningún funcionario salga del país, ni de vacaciones». La medida, de corte populista pero simbólicamente potente, vino acompañada de un ultimátum para disciplinar a la tropa en tiempos de vacas flacas.
El deshielo con la Casa Rosada
Mientras ajusta el cinturón en la provincia, Quintela envió a sus alfiles a negociar con sus enemigos políticos. Tras casi dos años de «guerra fría» y distanciamiento total, se produjo el primer acercamiento formal entre la provincia y los representantes de Javier Milei.
La mesa de diálogo tuvo protagonistas de peso: por el oficialismo nacional estuvieron el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo ‘Lule’ Menem, junto al ministro del Interior, Diego Santilli (aliado clave en el esquema libertario). Por La Rioja, el jefe de Gabinete Juan Luna Corzo lideró el pedido de auxilio.
El objetivo de La Rioja es claro: lograr que la deuda por los fondos extracoparticipables —que la provincia calcula en más de 1.630 millones de dólares acumulados desde 2017— sea reconocida e incluida, al menos parcialmente, en la ley de Presupuesto Nacional 2026.
«Para La Rioja es esencial que se incorporen estos fondos, su ausencia nos trae problemas en el tema salarial y en la gestión», reconoció Luna Corzo tras el encuentro, calificando el diálogo de «bueno», un adjetivo impensado hace apenas unos meses.
La «moneda de cambio» institucional
Sin embargo, la Casa Rosada no da puntada sin hilo. En la reunión, Martín Menem puso sobre la mesa una condición política para avanzar con el grifo financiero: la reforma del sistema electoral en La Rioja.
El pedido del libertario apunta a desmantelar los mecanismos que han favorecido la hegemonía del PJ local. Aunque desde el gobierno riojano intentaron separar los tantos asegurando que los fondos son «un derecho» y no deben ser «moneda de cambio», admiten que el tema es discutible en la Legislatura local. La necesidad de fondos frescos podría obligar al quintelismo a ceder terreno en el diseño institucional de la provincia.
La vía judicial como plan B
En paralelo a la rosca política, la estrategia judicial sigue su curso. El asesor general de Gobierno, Pedro Goyochea, mantiene una «expectativa mesurada» tras la audiencia de conciliación con Nación. Los equipos técnicos de Hacienda de ambas jurisdicciones comenzarán a reunirse vía Zoom esta semana para puntear los números finos de la deuda.
Quintela juega a dos puntas: presiona en la Corte Suprema y negocia en el Congreso. Sabe que sin una inyección de recursos nacionales, el 2026 será ingobernable. Por ahora, la única certeza en La Rioja es el ajuste: menos ministerios, funcionarios a pie y salarios estatales congelados hasta nuevo aviso.





