Desde el «riñon» del gobernador aseguran que no habrá tregua tras la exclusión de las partidas extra en el Presupuesto nacional. Acusan a la Casa Rosada de «extorsión» y advierten: «Vamos a jugar de local y con nuestras reglas».
La tensión entre la provincia de La Rioja y el Gobierno nacional escaló a un punto de no retorno. Tras confirmarse la no inclusión de los fondos extracoparticipables en la pauta de gastos nacional, desde el círculo más íntimo de Ricardo Quintela salieron a romper lanzas con un mensaje que combina códigos futboleros con una advertencia institucional gravísima: la provincia se prepara para una batalla total y ya pone fecha para el desenlace electoral.
«Sin tregua. Vamos a fondo». La frase, tajante, surge de la mesa chica del mandatario riojano y resume el estado de ánimo en la residencia oficial. El enojo tiene nombre y apellido: apuntan directamente contra la familia Menem —con Martín y «Lule» como alfiles libertarios— a quienes acusan de operar el asfixio financiero. «Los Menem buscan forrear», dispararon fuentes calificadas del quintelismo, utilizando un verbo que denota humillación y sometimiento.
La estrategia: «Jugar de local»
Lejos de amedrentarse por la «motosierra», el oficialismo provincial diseñó una hoja de ruta que termina en las urnas. El plan es «jugar el partido final de frente», pero bajo condiciones controladas. «Vamos a jugar de local, con las reglas nuestras», advirtieron, anticipando una maniobra de desdoblamiento electoral agresiva.
El calendario que manejan en el entorno del «Gitano» es sorpresivo: «Febrero 2027. Capaz enero». La fecha no es casual; busca provincializar la discusión y blindar el territorio ante la marea libertaria, adelantándose a cualquier cronograma nacional. «Y ojo si ganamos, eh», desafían, dejando abierta la puerta a una proyección que exceda los límites provinciales si logran retener el poder.
Resistencia y mística
El mensaje que baja desde la conducción provincial rechaza cualquier negociación que implique ceder ante la Casa Rosada bajo presión económica. «No permitiremos extorsión», aseguran.
Para graficar la postura, los allegados al gobernador apelaron a una sentencia que mezcla la épica peronista con la devoción religiosa: «Hay huevos para aguantar. De rodillas, únicamente ante la Virgen de Luján». En el Panal, la sede del gobierno riojano, la orden es clara: resistir el ajuste nacional y preparar el terreno para una batalla electoral anticipada y a todo o nada.





