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Senado: la semana frenética que salvó la «paz» legislativa y una lección de pragmatismo para el riojano Martín Menem

Tras las turbulencias en Diputados, Patricia Bullrich activó el freno de mano y postergó la reforma laboral para evitar el caos. El «todos contentos» en la Cámara Alta contrasta con los tropezones de la estrategia oficialista en la Cámara Baja, exponiendo las diferencias de gestión entre la ministra y el titular de Diputados.


La semana de sesiones extraordinarias que acaba de cerrar el Senado dejó una sensación extraña en el ecosistema de poder libertario: todos terminaron contentos, pero el alivio tuvo un costo. Para La Rioja, la lupa se posa inevitablemente sobre la comparación de estilos entre los dos grandes alfiles legislativos de los hermanos Milei: el riojano Martín Menem, titular de Diputados, y Patricia Bullrich, jefa de la bancada en el Senado. Mientras la Cámara Baja fue escenario de «picardías» y tensiones que mutilaron el Presupuesto 2026, la Cámara Alta, bajo la tutela de la ex ministra de Seguridad, optó por un pragmatismo que evitó el naufragio de la reforma laboral.

El Gobierno reaccionó rápido ante el abismo. La decisión de Bullrich de patear el tablero de la reforma laboral para febrero no fue una claudicación, sino un movimiento de supervivencia que equilibró los deseos del Ejecutivo con la cruda realidad legislativa. “Te escucha, no grita. Si te dice algo, lo cumple. Y, en especial, dos cuestiones muy importantes: le sobra temple y sabe cuándo dejar de insistir si no hay votos”, sentenció a este medio un experimentado senador dialoguista, marcando una diferencia sustancial con el estilo de conducción que se vio en la cámara que preside Menem.

El contraste Menem-Bullrich

Para el oficialismo riojano, personificado en Martín Menem, la semana dejó lecciones amargas. La intención original de avanzar «a todo o nada» chocó con la pared de la realidad numérica. Las «delirantes versiones» que operó la Casa Rosada para intentar maquillar los errores de cálculo en Diputados —donde se cayó un capítulo clave del Presupuesto— generaron ruido en el Congreso. “¿Ése es el horizonte intelectual?”, se preguntaban con sorna en los pasillos del Palacio, cuestionando la estrategia de confrontación permanente que, por momentos, parece ser la marca registrada de la conducción libertaria en la Cámara Baja.

En cambio, Bullrich, con un ojo puesto en la gobernabilidad y otro en la interna, desactivó la bomba. Abrazó el tema de la reforma laboral «como si fuese una granada sin seguro» y, al notar que el kirchnerismo estaba agazapado y revoltoso, prefirió enfriar el partido hasta febrero. Esta maniobra permitió que el peronismo (incluido el sector que responde a Ricardo Quintela) celebrara el pase a cuarto intermedio del dictamen, mientras el oficialismo ganaba tiempo para reorganizar la tropa.

Presupuesto y la «zona mágica» de los fondos

El viernes 26, el Senado sancionará el Presupuesto tal como vino de Diputados. Para La Rioja, provincia dependiente del grifo federal, esto abre un escenario de incertidumbre y negociación directa con Javier Milei. La Casa Rosada ya dejó trascender que el Presidente bajará el martillo sobre lo que pretenda mediante el veto o, más probablemente, compensará los vacíos legales con la «repartija de ATN y algún DNU».

Aquí radica el punto crítico para la provincia: la institucionalidad del Presupuesto quedó herida, y la discrecionalidad del Ejecutivo será la norma. «El Presupuesto no sirve y lo vamos a vetar, pero igual vótenlo», fue el mensaje contradictorio que bajó desde Balcarce 50, desconcertando a propios y ajenos.

Un cierre con «todos contentos»

Paradójicamente, el frenesí terminó en calma. El Gobierno tendrá su ley de gastos (aunque sea para vetarla parcialmente), la oposición dialoguista demostró que puede frenar la «ola libertaria» cuando se lo propone, y el kirchnerismo evitó una derrota en la reforma laboral antes de fin de año.

Sin embargo, el mensaje hacia adentro de La Libertad Avanza es claro. La «muñeca política» de Bullrich evitó que el Senado replicara el caos de Diputados. El riojano Martín Menem observa ahora cómo el «perfume que se huele» en el Congreso es el de «pagar después y no antes», en referencia a los cargos en la Auditoría General de la Nación (AGN) y otros acuerdos políticos.

Febrero será el próximo round. Mientras tanto, se analiza un potencial DNU sobre las cuestiones conflictivas que quedaron en el tintero, con la premisa de que el eventual costo político quede exclusivamente en manos de Javier Milei, liberando a los legisladores de la carga. Para La Rioja, la duda persiste: si el pragmatismo de Bullrich se impondrá como método, o si el estilo de confrontación seguirá marcando el pulso de la relación Nación-Provincia.

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