El jefe comunal encabezó los actos de verano y presentó una plataforma digital para modernizar el destino, pero su situación política genera ruido en el poder: fue electo diputado, no asumió y mantiene al departamento sin voz ni voto en el recinto provincial para no ceder el control territorial.
Federico Sbiroli se mueve con la comodidad de quien detenta la suma del poder público en su territorio. Este fin de semana, el intendente de Sanagasta encabezó el lanzamiento de la temporada turística 2025/2026 en el Parque de Dinosaurios, rodeado de su gabinete y funcionarios provinciales. Sin embargo, detrás de las fotos protocolares y los anuncios de modernización, persiste una irregularidad institucional que incomoda a la política riojana: la dualidad de un dirigente que ejerce el Ejecutivo municipal mientras bloquea una banca en la Cámara de Diputados.
La situación de Sanagasta configura un caso testigo de la concentración de poder. Sbiroli compitió y ganó la diputación provincial, pero decidió no asumir el cargo legislativo para continuar al frente del municipio. La maniobra, habitual en ciertos feudos del interior para plebiscitar gestiones, derivó en un costo alto para la institucionalidad: el departamento no tiene representación legislativa.
Acefalía legislativa y control territorial
Mientras Sbiroli cortaba cintas este domingo, en la Legislatura provincial la banca correspondiente a Sanagasta permanece fría. Al no renunciar a la intendencia ni permitir la asunción de un suplente que responda a otra línea, el dirigente priorizó el manejo de la «caja» diaria y la ejecución presupuestaria por sobre el deber de legislar.
La lógica es pragmática: el poder real reside en la firma de cheques y la gestión de servicios, no en el debate parlamentario. Sbiroli eligió quedarse en el sillón municipal, asegurándose de que nadie le dispute el liderazgo local, aunque eso signifique que los intereses de los sanagasteños carezcan de defensa directa en el recinto provincial. Es una banca testimonial llevada al extremo de la vacancia.
Modernización digital vs. vieja política
La paradoja de la gestión Sbiroli quedó expuesta durante el evento en el Parque Geológico. Allí, el intendente presentó con bombos y platillos el nuevo portal sanagastaturismo.gob.ar, una herramienta desarrollada por el licenciado Néstor García para centralizar la oferta de circuitos y alojamientos.
El contraste resulta evidente. Por un lado, la administración municipal busca insertar a Sanagasta en el mercado del «turismo digital», apelando a la innovación tecnológica y a la competitividad para atraer visitantes nacionales e internacionales. Por el otro, el líder político del distrito recurre a prácticas de la vieja política: la acumulación de cargos y la subordinación de las instituciones a la estrategia personal.
El respaldo provincial y la «pax» interna
El acto contó con la presencia de Emanuel Ordieris, director de Promoción Turística de la provincia, lo que ratifica que el gobierno de Ricardo Quintela avala, por acción u omisión, la estrategia de Sbiroli. La «articulación pública y privada» que se pregonó durante el lanzamiento del verano funciona también como un eufemismo de la paz política: mientras el turismo genere ingresos y el departamento se mantenga ordenado bajo el mando de Sbiroli, la Casa de las Tejas no cuestionará la silla vacía en la Legislatura.
Sanagasta inicia su temporada alta con expectativas de afluencia, una web nueva y una promesa de desarrollo sustentable. Pero en el plano político, el departamento enfrenta el verano con una deuda cívica: tiene un intendente hiperactivo y un diputado fantasma en la misma persona.





