Este viernes asume el exdiputado Ricardo Herrera en la estratégica Secretaría General, recortando poder al jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo. El enroque funciona como la avanzada de una jugada mayor: la vuelta de Gabriela Pedrali al Ejecutivo en marzo para muscular su candidatura a gobernadora.
El gobernador Ricardo Quintela decidió recalibrar su equipo de gobierno con la mirada fija en el calendario electoral de 2027. La urgencia por recuperar iniciativa política y ordenar la interna motivó cambios que se materializarán este viernes, cuando el exdiputado nacional Ricardo Herrera jure como nuevo Secretario General de la Gobernación.
La designación de Herrera no es un simple reemplazo administrativo; implica una reconfiguración del mapa de poder en la «Casa de las Tejas». Hasta ahora, esa cartera orbitaba bajo el control directo del jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo. El ingreso de Herrera recorta el radio de influencia de Luna Corzo y marca el ascenso de un nuevo eje político dentro del oficialismo.
El nexo Pedrali
La llegada de Herrera al «corazón» administrativo del gobierno se lee en clave sucesoria. El dirigente chileciteño construyó una alianza política inquebrantable con Gabriela Pedrali, actual diputada nacional y madre de los hijos del gobernador. Herrera llega a la Secretaría General apadrinado por este vínculo, funcionando como una pieza de confianza absoluta del entorno familiar de Quintela.
Su misión inmediata será dotar de mayor volumen político a la gestión diaria, pero su rol subyacente resulta más ambicioso: preparar el terreno para lo que en el peronismo local ya denominan el «Operativo Marzo».
Marzo: el mes del lanzamiento
Fuentes inobjetables del oficialismo aseguran que el movimiento de Herrera oficia de «cabeza de playa» para el retorno de Pedrali a la provincia. La estrategia contempla que la diputada deje su banca en el Congreso de la Nación en marzo para asumir como Ministra del Interior (o de Gobierno), una cartera con alto perfil político y manejo directo de la relación con los intendentes y las organizaciones sociales.
El diagnóstico en la mesa chica del gobernador es claro: para disputar la gobernación en 2027, Pedrali necesita gestión, presupuesto y cercanía territorial, atributos que la lejanía de Buenos Aires y la labor legislativa no garantizan.
La carrera por la sucesión
Con este esquema, el quintelismo puro busca equilibrar la balanza interna. Ante el avance de otros sectores —como el que encabeza la vicegobernadora Teresita Madera—, el desembarco de Herrera ahora y la potencial llegada de Pedrali en marzo configuran la respuesta del «riñón» del mandatario.
Quintela reorganiza su tropa. Busca fortalecer a figuras propias y leales para garantizar que la discusión por el poder en 2027 quede en casa. La asunción de Herrera este viernes es el primer paso de una ingeniería política diseñada para blindar la sucesión.





