El jefe de Gabinete, Juan Luna, admitió que la provincia enfrenta una pérdida del 40% de sus recursos tras la aprobación del Presupuesto 2026; la gestión local acusa a la Casa Rosada de clasificar a los distritos como «inviables» y confirma un escenario de austeridad forzada sin emisión de cuasimonedas.
La aprobación del Presupuesto Nacional 2026 en el Senado no solo selló la primera victoria legislativa de envergadura para la administración de Javier Milei, sino que marcó el inicio de una nueva y compleja etapa política para La Rioja. Tras décadas de compensaciones automáticas, la provincia dejará de percibir los fondos extracoparticipables, un recurso que funcionaba como el motor auxiliar de la economía local desde 1988. El gobierno de Ricardo Quintela, a través de su jefe de Gabinete, Juan Luna, acusó el impacto, advirtió sobre una visión centralista que divide al país entre provincias «viables e inviables» y descartó, por falta de espalda financiera, una nueva emisión de los bonos «Chachos».
El análisis que hacen en la residencia oficial es sombrío. La exclusión de estas partidas no es leída como un simple recorte fiscal, sino como un cambio de paradigma que “condena a ajustarse el cinturón fuertemente” y limita al extremo el margen de maniobra política. “Estos fondos representan aproximadamente el 40% de lo que le corresponde a la provincia. Eso es equivalente a una media nómina salarial, es decir, es un aguinaldo o seis meses del pago de sueldos”, graficó Luna, poniendo en números la magnitud del agujero fiscal.
La teoría de las «provincias inviables»
En el gobierno riojano intentan despersonalizar el conflicto para elevarlo a una discusión federal. Luna rechazó la idea de que el recorte sea una vendetta política por el perfil opositor de Quintela. “No creo que sea la situación, no nos pidieron acompañar determinadas leyes a cambio de los fondos extra”, aclaró.
Para el funcionario, la raíz del problema es más profunda y dogmática: “Creo que hay una cuestión filosófica del presidente Javier Milei. La gente que hoy está manejando la economía del país considera que en la Argentina hay provincias viables e inviables y entre las inviables colocan a La Rioja”.
Bajo esta lógica, el oficialismo provincial sostiene que el daño institucional trasciende a la actual gestión peronista. “Esto no es una desestabilización para Quintela sino para La Rioja. Se le hace un daño enorme con la privación de estos recursos”, sentenció Luna, advirtiendo que la Casa Rosada tiene una visión «cerrada» y carente de federalismo.
Fuego cruzado contra los libertarios locales
El análisis político del Presupuesto 2026 dejó también heridas abiertas hacia adentro de la representación legislativa riojana. El gobierno provincial apuntó directamente contra los diputados y senadores de La Libertad Avanza (LLA), a quienes acusó de «falta de firmeza» y «complicidad» por no defender los intereses territoriales.
Luna reveló que, semanas atrás, hubo una reunión con el ministro del Interior donde “todos reconocieron la legitimidad” del reclamo. “Éramos optimistas”, confesó. Sin embargo, el resultado final expuso la soledad de la provincia en el Congreso. “Hoy La Rioja dio un paso atrás porque concedió por primera vez desde 1988 la legitimidad de estos recursos. Espero que el silencio de hoy de LLA no se convierta en un antecedente para que nunca más le quieran dar estos fondos”, disparó el jefe de Gabinete, exigiendo que los legisladores prioricen «la bandera de La Rioja» sobre la obediencia partidaria.
Fin del operativo «Chachos» y austeridad
Con la confirmación de que la provincia deberá subsistir “solo con fondos de coparticipación” y giros automáticos, el escenario para 2026 se redefine bajo una austeridad obligada. Luna reconoció que será “muy difícil tener políticas de iniciativa” como mejoras salariales sustanciales, obra pública o apoyo al sector privado.
En este contexto de asfixia, el gobierno provincial debió salir a calmar las expectativas —y los temores— sobre una nueva emisión de cuasimonedas. Luna fue categórico al descartar el regreso de los Bocade: “No estamos analizando reinstalar los Bocade. No son una solución mágica, son una solución si hay respaldo presente o futuro”.
La frase funciona como un baño de realidad: sin los fondos extra de la Nación, la provincia carece del respaldo financiero necesario para sostener una moneda paralela. Así, La Rioja se prepara para un 2026 de resistencia, administrando la escasez y litigando discursivamente contra un modelo nacional que, según denuncian, ha decidido soltarle la mano a las economías regionales.





