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Con Quintela de vacaciones, Madera tomó el bastón de mando en la procesión y se aferró a la Iglesia para reclamar fondos a la Nación

La vicegobernadora quedó a cargo del Ejecutivo y encabezó los actos centrales de San Nicolás; capitalizó el mensaje del obispo Braida para validar la exigencia de recursos extracoparticipables y llamó a «fortalecer las luchas sociales» tras un año de ajuste.


Ante la ausencia del gobernador Ricardo Quintela, quien se tomó vacaciones en medio de la fecha más sensible del calendario religioso y político de la provincia, la vicegobernadora Teresita Madera ocupó el centro de la escena institucional. A cargo del Poder Ejecutivo, la funcionaria no desaprovechó la vidriera de la tradicional procesión de San Nicolás y el Niño Alcalde: transformó la liturgia en un acto de reivindicación política y utilizó la homilía del obispo para legitimar el enfrentamiento financiero con la Casa Rosada.

La postal del poder local mostró a Madera al frente de la columna oficial, flanqueada por el intendente Armando Molina y legisladores nacionales, llenando el vacío dejado por el mandatario provincial. Desde esa posición de autoridad interina, la vicegobernadora recogió el guante de las palabras de monseñor Dante Braida, quien advirtió sobre el impacto social de la falta de recursos federales.

La alianza estratégica con el púlpito

La estrategia del oficialismo riojano quedó expuesta tras la celebración. Madera interpretó el mensaje pastoral no como un ruego espiritual, sino como un aval político a la gestión. «El planteo expresado por el Obispo acompaña y respalda un reclamo histórico que La Rioja mantiene ante la Nación», sentenció la gobernadora interina.

En una declaración que busca alinear a la Curia con la Casa de las Tejas, Madera aseguró que la provincia «continúa gestionando y defendiendo en busca de respuestas concretas» sobre la restitución de los fondos compensatorios o extracoparticipables, un punto que la gestión de Javier Milei mantiene congelado.

La vicegobernadora subrayó la importancia del «respeto institucional para fortalecer la democracia», pero le imprimió un giro combativo al discurso al instar a «continuar fortaleciendo las luchas sociales por las que atraviesa cada comunidad», un guiño a los sectores gremiales y sociales golpeados por la crisis económica.

El Tinkunaco: admisión de la crisis y pedido de tregua

Horas antes, durante el Tinkunaco del 31 de diciembre en la Plaza 25 de Mayo, Madera ya había marcado el tono de la transición de año. Frente a las imágenes santas y en representación del Ejecutivo, admitió el deterioro de la situación social: «Ha sido un año difícil para muchas familias, pero venimos a pedirle a nuestro Niño Alcalde y a San Nicolás que nos iluminen».

En ese marco, intentó bajar la espuma de la conflictividad interna apelando a los símbolos de la ceremonia. Definió al encuentro como una instancia de «paz, encuentro y esperanza para el pueblo riojano» y señaló que es el momento para «la reflexión y la evaluación».

Sin embargo, la realidad política se impuso. Con Quintela fuera de la provincia, Madera debió asumir el costo y la oportunidad de liderar la ceremonia. Cerró su participación con un mensaje de resistencia que resume la postura del gobierno local para el 2026: «Aun en tiempos difíciles, los riojanos tenemos una fortaleza que nos permite seguir adelante».

La jornada dejó en claro que, incluso con el gobernador de descanso, la maquinaria política del peronismo riojano no se detiene y encuentra en la Iglesia el socio discursivo necesario para mantener vivo el reclamo por la caja federal.


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