La titular de la obra social se reunió con el flamante Secretario de la Gobernación, Ricardo Herrera; bajo la promesa de «avances y mejoras», la foto intenta descomprimir la tensión con los afiliados y cerrar filas en el gabinete de Quintela.
En medio de los cuestionamientos recurrentes por las prestaciones médicas y la cobertura de medicamentos, Claudia Ortiz, la administradora de la obra social estatal APOS, protagonizó un movimiento de piezas dentro del tablero oficialista. La funcionaria acudió al despacho del flamante Secretario de la Gobernación, Ricardo Herrera, en una visita que buscó algo más que una agenda administrativa: se trató de una señal de blindaje político ante la crisis del sistema sanitario provincial.
La reunión, difundida por la propia Ortiz, expuso la necesidad de la administración de Ricardo Quintela de mostrar cohesión interna frente al ajuste económico. La titular de APOS enmarcó el encuentro en la urgencia de «dialogar sobre la situación de la provincia y acordar avances y mejoras para nuestra Obra Social Provincial», una frase que, leída entre líneas, reconoce implícitamente las falencias actuales del servicio que atiende a la masa de empleados públicos.
El «compañero» y la interna
El lenguaje utilizado por Ortiz denotó la naturaleza partidaria de la gestión. Al referirse a Herrera como «compañero», la funcionaria apeló a la lealtad peronista para cimentar su posición en el gabinete. Herrera, quien asumió recientemente en un puesto clave para la articulación política, se convirtió en el interlocutor necesario para destrabar fondos y contener el malestar social que suele tener a la obra social como caja de resonancia.
Ortiz agradeció la recepción y planteó el mitin como un reseteo de la gestión: «Que este encuentro sea un punto de partida para trabajar en conjunto». La definición de «punto de partida» sugiere que la articulación previa no arrojaba los resultados esperados o que la gravedad del contexto exige una nueva dinámica.
Promesas de futuro en un presente complejo
El mensaje oficial intentó proyectar optimismo en un escenario de incertidumbre. La administradora aseguró que el trabajo articulado se realiza «con miras al futuro de todos los riojanos y riojanas». Sin embargo, la realidad de APOS se juega en el día a día, con prestadores que reclaman actualizaciones de aranceles y afiliados que enfrentan copagos cada vez más altos.
La foto entre Ortiz y Herrera funciona como un mensaje hacia adentro y hacia afuera: para los prestadores médicos, es la garantía de que Ortiz sigue contando con el respaldo del núcleo duro del quintelismo; para la oposición, es la confirmación de que el gobierno provincial cerrará filas corporativamente ante las críticas por el funcionamiento del sistema de salud.





