El exvicegobernador y empresario de medios esquivó la confrontación directa pero marcó diferencias con el modelo estatal; apeló a la producción y al respeto institucional como únicas vías de crecimiento para la provincia.
Mientras el oficialismo provincial y la oposición libertaria intercambian denuncias de corrupción y reclamos de fondos, Néstor Gabriel Bosetti eligió cerrar el año con un mensaje que busca capitalizar el descontento desde una tercera posición: la del peronismo productivo. El exvicegobernador y empresario utilizó su saludo de fin de año para trazar un diagnóstico crudo de la realidad riojana, alejándose del triunfalismo oficial y poniendo el foco en el sector privado como motor de recuperación.
Bosetti definió el ciclo que termina sin eufemismos. «Este fue un año complejo, con desafíos reales, donde nada fue sencillo», sentenció. La frase funciona como un contrapunto a la narrativa gubernamental que suele minimizar el impacto de la crisis en el territorio; para el dirigente, la dificultad fue palpable y cotidiana.
La reivindicación de la empresa
El núcleo político del comunicado radicó en la defensa de los valores del sector privado frente a la cultura de la dependencia estatal que caracteriza a la provincia. Bosetti se plantó desde su rol de empleador y constructor para marcar el norte ideológico de su espacio.
«Creo en el trabajo como valor central, en la producción y en el respeto como base para salir adelante y crecer, tanto como empresa como comunidad», afirmó. Al equiparar el crecimiento de la «empresa» con el de la «comunidad», el exfuncionario desafió la lógica que demoniza al capital privado y postuló que la salida de la crisis requiere de un sector productivo robusto, no solo de asistencia pública.
Un mensaje a la tropa propia
En medio de la reconfiguración del mapa político local, Bosetti envió una señal de contención a su estructura y a los trabajadores de sus medios. Valoró la lealtad y el esfuerzo en tiempos de vacas flacas: «Quiero destacar especialmente a quienes trabajamos juntos, a los que no aflojaron, a los que pusieron el hombro todos los días desde su lugar, con esfuerzo y convicción».
La mención al «compromiso, la responsabilidad y el trabajo» como los factores que «marcaron la diferencia» intenta contrastar con las denuncias de desidia o corrupción que sobrevuelan la administración pública.
Llamado a la pacificación
Finalmente, el mensaje cerró con una exhortación a bajar los decibeles de la grieta política que, horas después, estallaría con las denuncias cruzadas en la Catedral. Bosetti pidió que «estas fiestas nos encuentren en paz, junto a la familia y los afectos», y proyectó su mirada hacia el futuro inmediato «con la esperanza puesta en un año mejor para todos».
Con esta intervención, Bosetti busca mantenerse vigente como una alternativa de gestión pragmática, lejana a los extremos ideológicos de Quintela y Menem, apostando a que el desgaste de la pelea política revalorice el perfil de gestión y obra pública que intenta encarnar.





