Ernesto Pérez, esposo de la sobrina del gobernador, trató de «mercanchifle» al titular de Diputados y defendió la vuelta de la Ley de Lemas. El justicialismo riojano se desmarcó del ataque: entienden que sin los fondos de la Nación la gobernabilidad de este año pende de un hilo.
La tensión entre el gobierno de La Rioja y la Casa Rosada escaló a niveles personales, pero esta vez el peronismo local decidió no subirse al ring. El justicialismo riojano dejó solo al ministro de Producción, Ernesto Pérez, en su virulenta cruzada contra los Menem. El funcionario, una pieza clave del riñón quintelista por ser el esposo de la sobrina del gobernador, la jueza Karina Becerra, lanzó una batería de insultos en redes sociales que cayó pésimo en las filas del PJ. La razón del silencio partidario es pragmática: el peronismo sabe que sin fondos les será muy difícil transitar este año y especialmente seguir en el poder.
Mientras la provincia negocia desesperadamente recursos para pagar sueldos, Pérez dinamitó los puentes con un tuit incendiario dirigido a Martín Menem. Lejos de la diplomacia que exige la crisis, el ministro calificó al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación de «mercanchifle» y lo acusó de operar para desfinanciar a la provincia.
«Robo» de fondos y «termitas» partidarias
El mensaje de Pérez expuso la bronca del núcleo duro de Quintela ante la falta de envío de partidas discrecionales. «Este mercanchifle se dio cuenta que por más que robe los fondos compensatorios y compre termitas pejotistas, no le va a alcanzar», disparó el ministro en su cuenta de X.
La referencia a las «termitas pejotistas» blanquea la ruptura interna: el oficialismo provincial ve con preocupación cómo dirigentes propios empiezan a dialogar con los libertarios ante la sequía de caja que impone la administración de Javier Milei.
El pase de facturas histórico a la familia Menem
Pérez no se limitó a la coyuntura y llevó la pelea al barro de la historia política riojana, apuntando contra el apellido Menem. El funcionario intentó deslegitimar las críticas libertarias al sistema electoral provincial recordando el rol del padre de Martín Menem en la década del 90.
«Su papá Eduardo era el armador en los 90’ de las normas para que los riojanos votemos siempre a Eduardo, a Adrián o a los amigos de Eduardo», escribió Pérez, buscando trazar un paralelismo entre la «casta» que denuncia LLA y la propia historia familiar del titular de Diputados.
Defensa de la Ley de Lemas y desafío electoral
En medio de los rumores sobre un cambio de reglas de juego, el ministro de Producción confirmó que la Ley de Lemas está en el menú de opciones de Quintela y la defendió como una herramienta de disciplina partidaria. «Ahora parece que se dieron cuenta que no tienen nada y que la ley de lemas sería una opción de ordenamiento interno donde todos podemos participar y hacerlo pasar vergüenza», desafió.
Pérez dejó en claro que la decisión final es unipersonal y recae exclusivamente en el mandatario provincial: «Ricardo Quintela es quien va a definir si avanzamos en la ley de lemas o sistema de colectoras como tenemos».
Para cerrar su descargo, el ministro intentó minimizar el crecimiento de la oposición, asegurando que «lo que sí está claro es lo escuálido del armado de la libertad avanza que no puede hacer pie». Sin embargo, la soledad política con la que Pérez enfrentó esta disputa pública revela lo contrario: el peronismo riojano prefiere el silencio y la negociación antes que los insultos, consciente de que la billetera nacional es la única garantía de supervivencia.





