El secretario de la Gobernación, Ricardo Herrera, mantuvo largos intercambios por WhatsApp con Martín Menem para destrabar fondos extras, pero el titular de Diputados exigió la implementación inmediata de la Boleta Única. El gobernador rechazó ceder su aparato de colectoras e insiste con la Ley de Lemas, dinamitando el envío de recursos frescos.
El intento de tregua financiera entre La Rioja y la Casa Rosada terminó antes de empezar. El diálogo que el gobierno provincial intentó construir bajo radar para conseguir oxígeno económico chocó de frente contra una pared política innegociable: el sistema electoral. La negociación, encabezada por el flamante secretario General de la Gobernación, Ricardo Herrera, y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, fracasó estrepitosamente luego de que el libertario impusiera condiciones que Ricardo Quintela no está dispuesto a aceptar.
La urgencia por la asfixia financiera empujó a Herrera a entablar un canal de diálogo directo con Menem. El objetivo del funcionario riojano era claro: lograr que la Nación «habilite a la provincia con recursos extras» para compensar la caída de la coparticipación y afrontar los compromisos salariales.
Chats, condiciones y la «línea roja»
La conversación fluyó a través de la tecnología. Herrera y Menem intercambiaron largos mensajes por WhatsApp durante días. Sin embargo, la respuesta del titular de la Cámara baja fue pragmática y tajante: la llave de la caja nacional solo se giraría a cambio de una reforma institucional profunda. Menem exigió la adhesión inmediata al sistema de Boleta Única de Papel (BUP) en la provincia.
La condición cayó como una bomba en la Residencia Oficial. El peronismo riojano no está dispuesto a entregar el sistema electoral que hoy garantiza su hegemonía, basado en la interminable lista de colectoras. Lejos de transparentar el proceso como pide la Nación, la estrategia de Quintela va en sentido contrario: el gobernador ahora quiere restablecer el sistema de Ley de Lemas, un mecanismo aún más cuestionado que permite acumular votos de distintas facciones para retener el poder.
El canal paralelo: Rejal y «Lule»
La desesperación por los fondos llevó a la provincia a activar un segundo frente de negociación. El senador nacional Fernando Rejal levantó el teléfono y mantuvo diálogos con Eduardo «Lule» Menem, el armador político y mano derecha de Karina Milei en el esquema libertario.
La gestión de Rejal buscó ablandar la postura de la Casa Rosada apelando a la gobernabilidad y la paz social, pero el resultado fue idéntico. La orden desde Balcarce 50 es clara: no financiar a gobernadores que utilizan «trampas electorales» para perpetuarse.
La sentencia de las redes
El fracaso de la gestión subterránea se hizo público este domingo, cuando Martín Menem utilizó su cuenta de X (ex Twitter) para marcar la cancha. El libertario insistió con la Boleta Única de Papel, enviando un mensaje directo a la dirigencia riojana: sin reforma, no hay plata.
La conclusión política es el estancamiento total. Quintela no está dispuesto a ceder nada de su andamiaje electoral, convencido de que es su única tabla de salvación ante el avance opositor. Como contrapartida, y ante la negativa de modernizar el sistema de votación, la Nación no habilitó fondos frescos para La Rioja, dejando a la administración provincial al borde del abismo financiero y sin margen de maniobra.





