El jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo, expresó el repudio oficial ante la ola de agresiones que sufrió el obispo luego de pronunciarse a favor de los recursos extracoparticipables que la provincia exige a la Casa Rosada. La Casa de las Tejas pidió «respetar su opinión» y exigió a la oposición no arrastrar al prelado al barro de la campaña.
La grieta política en La Rioja cruzó un límite peligroso y salpicó a la máxima autoridad eclesiástica de la provincia. La figura del obispo Dante Braida quedó en el centro de una tormenta mediática y de redes sociales luego de que decidiera romper el silencio y pronunciarse abiertamente a favor del reclamo por los fondos extracoparticipables, los recursos clave que la administración de Ricardo Quintela exige al gobierno de Javier Milei para sostener las cuentas públicas.
Su postura en defensa de los intereses financieros de la provincia desató una virulenta reacción de sectores opositores y libertarios, que acusaron al prelado de jugar políticamente para el oficialismo local. Ante esta escalada, el gobierno provincial decidió intervenir para poner un freno y proteger el vínculo institucional. El encargado de fijar la postura fue el jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo, quien salió a respaldar al obispo y exigió sacar a la Iglesia de la trinchera partidaria.
El origen de la furia: la «billetera» provincial
El conflicto se precipitó cuando Braida validó la necesidad de que La Rioja reciba los fondos compensatorios que fueron eliminados del Presupuesto Nacional 2026. Esa declaración fue interpretada por los alfiles de La Libertad Avanza como una toma de posición en la guerra entre la Casa Rosada y la Casa de las Tejas, lo que motivó una catarata de descalificaciones hacia su investidura.
Frente a este escenario, Luna Corzo manifestó la «solidaridad para Monseñor Braida» en nombre del Ejecutivo. «Respetemos su investidura, pero sobre todo su opinión», subrayó el funcionario, marcando una línea roja ante la intolerancia política que generó el posicionamiento del obispo sobre la asfixia económica que vive el distrito.
«No debe ser herramienta de campaña»
La preocupación central del quintelismo es la instrumentalización política de la fe en un año que promete ser violento en términos discursivos. Luna Corzo lanzó una advertencia directa a los armadores de estrategias electorales que buscan desgastar al gobierno atacando a quienes coinciden con sus reclamos federales: «Su figura no debe ser herramienta de ninguna campaña política».
El comunicado del jefe de Gabinete fue tajante al calificar la reacción de los detractores del obispo. «Las agresiones a su persona son repudiables y quitan valor al debate sano que debemos procurar para La Rioja», sentenció.
Con este gesto, el oficialismo intenta cerrar filas con el Obispado, validando el apoyo de la Iglesia en la pelea por los recursos, pero tratando de aislar a Monseñor Braida del fuego cruzado de la interna partidaria.





