Inicio / Politica / Armando Molina rearmó su equipo para el «año del ajuste»: fusionó secretarías estratégicas y le dio el control total de la gestión urbana a un funcionario de su confianza

Armando Molina rearmó su equipo para el «año del ajuste»: fusionó secretarías estratégicas y le dio el control total de la gestión urbana a un funcionario de su confianza

El intendente designó al arquitecto Gonzalo Bustos como nuevo Secretario General del Municipio, quien absorberá bajo su mando el control total de Obras y Servicios Públicos. La reingeniería busca centralizar la gestión y optimizar recursos escasos bajo la premisa de mantener una ciudad «segura, ordenada y limpia».

En medio de la asfixia financiera que golpea a La Rioja y con la obra pública paralizada por el recorte nacional, el intendente de la Capital, Armando Molina, movió las fichas de su gabinete con una jugada de concentración de poder. Desde hoy, el arquitecto Gonzalo Bustos asumió la estratégica Secretaría General del Municipio, convirtiéndose en el «super-ministro» de la gestión comunal al absorber las dos carteras más sensibles y costosas: Obras Públicas y Servicios Públicos.

La decisión de Molina responde a una necesidad urgente de optimizar la estructura municipal ante un 2026 que se proyecta austero. Bustos, quien llega «tras su paso por la secretaría de Obras Públicas», tendrá ahora la llave maestra de la operatividad urbana, unificando bajo un mismo comando el bacheo, la recolección de residuos y el mantenimiento, áreas que hasta ayer funcionaban por carriles separados.

Reingeniería ante el ajuste

El propio intendente comunicó la reestructuración como una medida de eficiencia. «Este cambio tiene el firme objetivo de mejorar nuestros servicios», sentenció Molina. La letra chica de la resolución expone la magnitud de la fusión: «La Secretaría General quedará encargada de la secretaría de Obras Públicas y de Servicios Públicos».

En la práctica, esto significa que el Municipio elimina burocracia intermedia para ganar velocidad de respuesta. Sin los «recursos extras» de la Nación que Molina reclamó días atrás, la gestión local apuesta a la microgestión intensiva. El objetivo declarado por el jefe comunal es claro: «Seguiremos trabajando con responsabilidad, eficiencia y eficacia para que nuestra ciudad esté más: segura, ordenada y limpia».

El hombre de confianza para la trinchera

El ascenso de Bustos no es casual. Al colocar a un perfil técnico-político en la Secretaría General con el control de la calle, Molina busca blindar el «metro cuadrado» del vecino. Si la macroeconomía no acompaña, la estrategia del Palacio Municipal es garantizar que los servicios básicos funcionen.

La fusión de áreas es también una señal política hacia adentro del peronismo capitalino: en tiempos de crisis, el poder se cierra sobre el círculo de mayor confianza para evitar la dispersión de recursos. Con Bustos al mando de la «super-secretaría», Molina se prepara para un año de gestión de trinchera, donde la «eficacia» será la única herramienta disponible para suplir la falta de presupuesto.

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