El intendente de La Rioja Capital encabezó los actos tradicionales junto a los servidores de San Nicolás con un mensaje de pacificación social. En simultáneo, inauguró la temporada de verano en el Parque de la Ciudad para las familias que no pueden viajar, buscando mostrar reacción oficial ante el clima de ajuste.
En un enero marcado por la tensión financiera entre la provincia y la Nación, y mientras la oposición critica la falta de servicios básicos, el intendente de La Rioja Capital, Armando Molina, desplegó una agenda doble: misticismo político para cerrar la grieta social y obras de esparcimiento para contener el malhumor vecinal. El jefe comunal buscó capitalizar la festividad del Tinkunaco —el tradicional encuentro entre el Niño Alcalde y San Nicolás de Bari— para enviar una señal de cohesión interna.
Molina intentó bajar los decibeles de la confrontación política utilizando la liturgia riojana como vehículo. Al encabezar las ceremonias matutinas, compartió lo que definió como «un emotivo izamiento con los servidores de San Nicolás y las delegaciones de Allís y Alféreces», figuras claves en la custodia de la tradición religiosa local.
El Tinkunaco como bandera política
Lejos de una mera salutación protocolar, el mensaje del intendente buscó reivindicar el concepto de «encuentro» (el significado quechua de Tinkunaco) en un momento de fragmentación. «Postales de este Tinkunaco que nos une como sociedad bajo la misma esperanza; nuestro encuentro», enfatizó Molina.
La frase encierra una lectura política profunda: ante la crisis económica y los cruces por la coparticipación que dominan la agenda del gobernador Ricardo Quintela, el municipio apuesta a la unidad simbólica para garantizar la paz social en el territorio.
Piletas y «buenos momentos»: la respuesta a la crisis
Mientras la oposición, en voz del radical Julio Martínez, denuncia que «no hay agua» y critica el gasto público, Molina respondió con gestión tangible en el área de recreación. Consciente de que gran parte de la población no podrá salir de vacaciones por el contexto inflacionario, el municipio habilitó la temporada de verano en el predio local.
«Desde hoy, las piletas de nuestro Parque de la ciudad están habilitadas y reacondicionadas para las familias riojanas», anunció el funcionario. La puesta a punto del balneario municipal funciona como un paliativo social directo para los sectores medios y bajos que permanecen en la capital bajo las altas temperaturas.
El slogan elegido para cerrar el anuncio, «Por una ciudad de buenos momentos», intenta instalar una narrativa de disfrute y presencia estatal eficiente («reacondicionadas»), contrastando con el relato de abandono que intentan imponer los detractores de la gestión peronista. Con una mano en la tradición y otra en la obra pública recreativa, Molina busca blindar su distrito del desgaste del verano.





