Inicio / Politica / A 50 años de los crímenes de la dictadura, la Iglesia riojana activó el “Año Jubilar” y blindó la memoria política de Angelelli y sus compañeros

A 50 años de los crímenes de la dictadura, la Iglesia riojana activó el “Año Jubilar” y blindó la memoria política de Angelelli y sus compañeros

Con ceremonias cargadas de simbolismo en Chamical y Bajo de Luca, el obispado dio inicio formal a los homenajes por el medio siglo del martirio. Monseñor Dante Braida firmó el decreto que institucionaliza la peregrinación, mientras los fieles se volcaron a las calles con cintas rojas para reivindicar la lucha por la “fe y la justicia”.

La Iglesia de La Rioja dio el primer paso en un año de alto voltaje histórico y político. Anticipándose a la agenda oficial del gobierno, la diócesis puso en marcha el Año Jubilar Diocesano para conmemorar el 50° aniversario del asesinato de los beatos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, víctimas del terrorismo de Estado en 1976.

El inicio de este “tiempo de gracia” no fue solo litúrgico, sino una fuerte señal de posicionamiento territorial sobre la memoria de los años 70. Las actividades se concentraron en el departamento Chamical, epicentro de la represión contra los religiosos, donde la comunidad se movilizó para ratificar la vigencia del mensaje pastoral y social de los mártires.

Bajo de Luca: el escenario del crimen como santuario

El punto neurálgico de la conmemoración tuvo lugar el sábado 3 de enero en el paraje Bajo de Luca. Allí, en el mismo sitio donde Murias y Longueville fueron ejecutados hace casi cinco décadas, se celebró la primera misa. Bajo un cielo estrellado y en un clima de “recogimiento y profunda emoción”, la Iglesia reivindicó el “testimonio de fe” de los curas que desafiaron al poder de turno.

El párroco Gustavo de la Puente fue el encargado de bajar la línea pastoral durante la homilía. Destacó la importancia de “vivir intensamente el Año Jubilar” y estableció una hoja de ruta para la militancia católica: peregrinar tanto a la Gruta del martirio como al templo parroquial donde descansan los restos. De la Puente subrayó que ambos sitios fueron “designados como espacios jubilares”, otorgando indulgencias a quienes se acerquen, una forma de elevar el estatus espiritual y político de los lugares de memoria.

El decreto de Braida y las cintas rojas

La institucionalidad de la medida quedó plasmada en la lectura del decreto promulgado por el obispo Dante Braida. La máxima autoridad eclesiástica de la provincia convocó a transitar este aniversario con “fe renovada y esperanza activa”, una frase que resuena con fuerza en la coyuntura social actual.

El domingo 4, en la parroquia El Salvador de Chamical, la ceremonia sumó un elemento visual de alto impacto: la bendición de cintas rojas. Este distintivo, que los fieles llevarán durante todo el año, fue presentado como “símbolo de la sangre derramada y de la fidelidad al Evangelio”.

Lejos de una conmemoración pasiva, el Centro Misionero habilitó un libro de actas para registrar intenciones y peticiones, consolidando la idea de una “memoria viva”. Con este despliegue, la Iglesia riojana marcó el territorio y definió el tono de los próximos meses: una reivindicación de los mártires que buscaron “la fe y la justicia”, blindando su legado frente a cualquier intento de revisionismo histórico en el año del cincuentenario.

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