El ministro Ernesto Pérez activó el operativo para reformar el sistema electoral y blindar al oficialismo ante el avance de Martín Menem. La estrategia busca diluir la responsabilidad política de una derrota urbana que el aparato no logra revertir, aun controlando los dos presupuestos más grandes de La Rioja.
El oficialismo riojano dejó de disimular su preocupación y puso en marcha la ingeniería electoral de cara a 2027. El ministro de Producción, Ernesto Pérez, se convirtió en el vocero de una maniobra que busca cambiar las reglas de juego de manera drástica: la implementación de la Ley de Lemas. Detrás de la retórica institucional, la movida responde a una lectura pragmática y urgente del escenario político local: el “fracaso del quintelismo en el departamento Capital”.
El planteo realizado por Pérez, que actúa como la voz cantante del gobernador Ricardo Quintela, tiene un objetivo inconfesable: “no hacerse cargo del fiasco del quintelismo en el principal departamento de la provincia”. La Casa de las Tejas enfrenta una paradoja de gestión difícil de explicar a su militancia: la derrota electoral se profundiza en el distrito donde el oficialismo concentra su mayor poder de fuego financiero.
Billeteras gordas, urnas vacías
El dato que desvela al peronismo local es la ineficacia del gasto político. El quintelismo hoy maneja cajas millonarias tanto en la administración provincial como en el municipio de la Capital, conducido por Armando Molina. Sin embargo, esa inyección de fondos públicos y el despliegue del aparato estatal no logran permear en el electorado urbano.
Lejos de la autocrítica, la cúpula del PJ busca en la Ley de Lemas un salvavidas para camuflar esta ineficiencia. La reforma permitiría sumar votos de manera colectiva, escondiendo la debilidad de los candidatos oficiales que, pese a contar con toda la estructura a favor, no logran seducir al vecino de la ciudad.
El fantasma de Visconti: ganar «sin entregar nada»
El antecedente que encendió las alarmas fue el resultado de las últimas elecciones legislativas. El aparato estatal, con sus recursos ilimitados, chocó contra una pared cuando La Libertad Avanza, de la mano del actual diputado nacional Gino Visconti, logró lo impensado: “Le ganó a los familiares y amigos de Quintela en la Capital sin entregar nada”.
El contraste fue letal para la moral de la tropa peronista. Vieron cómo una fuerza nueva, austera y sin la maquinaria clientelar, barrió a los «hijos del poder». La Ley de Lemas aparece ahora como la única herramienta para evitar que esa foto se repita en una elección ejecutiva.
El interior ya no alcanza y el temor a Menem
La matemática electoral de La Rioja cambió. Si bien “el interior profundo lo sigue salvando al peronismo para que mantenga el poder”, los estrategas de Quintela advierten que la ecuación es “cada vez más complicada”. El voto del interior ya no alcanza para compensar la sangría en la Capital si la tendencia se mantiene.
En el fondo, la urgencia por modificar el sistema electoral desnuda “el temor que tiene el quintelismo de perder en manos de Martín Menem”. La figura del riojano dejó de ser una promesa para convertirse en una amenaza de poder real. Hoy, Menem no es solo un opositor; es el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y un alfil clave que “integra la mesa chica del poder que ejerce Javier Milei”. Ante este escenario, Pérez y Quintela buscan cambiar las reglas para sobrevivir.





