El llamado al diálogo del ídolo popular en el festival de Sanagasta no cayó en saco roto. Se da días después de que Javier Milei eligiera a Martín y «Lule» Menem como sus únicos acompañantes en su primera incursión en una fiesta popular en Córdoba. El gobierno nacional analiza el desembarco en febrero para desafiar a Quintela en su propio territorio, en medio de una crisis provincial marcada por el déficit y la deuda.
La primera noche del Chayero Sanagasteño dejó una definición política que sacudió la interna del peronismo y encendió las alertas en la Casa de las Tejas. Desde el escenario y ante una multitud, Sergio Galleguillo, el máximo referente del folclore local, rompió el protocolo de la «resistencia» que impulsa el gobernador Ricardo Quintela e invitó públicamente al presidente Javier Milei a visitar la provincia en febrero.
«Ojalá algún día venga, que conozca La Rioja, que venga a la Chaya, que se mezcle un poco con la gente», lanzó el cantante, desafiando la lógica de trinchera del oficialismo local. Pero el dato que preocupa al gobierno provincial no es solo la invitación del artista, sino la señal que emite la Casa Rosada: fuentes oficiales confirmaron que no descartan el viaje presidencial a La Rioja para la Fiesta Nacional de la Chaya.
El sello Menem en la gira federal
La posibilidad de ver a Milei con harina y albahaca dejó de ser una utopía tras lo sucedido el viernes pasado en Córdoba. El Presidente eligió el Festival de Jesús María para su debut absoluto en una fiesta popular desde que asumió el cargo. El detalle político no pasó desapercibido: Martín Menem (presidente de Diputados) y Eduardo «Lule» Menem fueron los únicos dirigentes que lo acompañaron en la recorrida.
No hubo ministros, no hubo secretarios, ni siquiera estuvo su hermana Karina. La foto de Milei flanqueado exclusivamente por los primos riojanos confirmó que ellos son los dueños de la llave política para el desembarco del libertario en el interior profundo. Si el «modelo Jesús María» se replica, La Chaya es el próximo objetivo natural para consolidar el poder territorial de La Libertad Avanza en el norte.
Desafío en territorio hostil
Para Quintela, la visita sería una provocación política de alto voltaje en un momento de extrema debilidad financiera. Mientras Galleguillo pide «sentarse a charlar porque no podemos estar de esta forma», los números de la provincia están en rojo.
El gobierno local enfrenta un escenario de déficit financiero registrado en el tercer trimestre de 2025 y una caída del empleo privado del 12,9% desde el inicio de la era Milei, la segunda peor del país.
Además, la administración quintelista carga con una deuda pública que representa el 56,4% de sus ingresos y que está nominada en un 95,1% en dólares, lo que la deja expuesta a cualquier turbulencia cambiaria.
La trampa política
La invitación de Galleguillo le sirve en bandeja a los Menem la excusa perfecta para llevar a Milei a La Rioja sin pagar el costo de «invasores». El artista justificó su postura apelando a la paz social: «Yo no tengo problemas, como siempre dije: hay que sentarse a charlar. La Rioja es diálogo, es encuentro».
Si Milei acepta el convite y aterriza en febrero, Quintela quedará atrapado en una encerrona: recibir al Presidente que le cortó el 99% de los fondos de inversión o vaciarle la fiesta popular más importante de la provincia, regalándole el escenario central a sus rivales políticos.





