El intendente capitalizó la fiesta popular como plataforma de despedida antes de ocupar su banca en la Legislatura. La lluvia no frenó la última luna del festival, que debió adelantar la grilla de artistas. Con el cierre del evento, se activa el enroque político: el viceintendente asume hoy el control de una gestión comunal atada a la estrategia provincial de eventos masivos.
Federico Sbiroli eligió el escenario y no el recinto para su despedida. El intendente de Sanagasta dilató su desembarco en la Legislatura provincial con un objetivo político claro: encabezar hasta el último minuto el Chayero Sanagasteño, el evento que utiliza como vidriera de gestión y termómetro social. Tras el cierre de la última luna del festival, se activa finalmente el mecanismo de sucesión: Sbiroli asume su banca de diputado y el viceintendente Luis Flores toma el mando del Ejecutivo municipal.
La maniobra expone la centralidad que tienen los festivales en el armado territorial del oficialismo. Sbiroli prefirió garantizar la foto del éxito en el predio antes que la formalidad legislativa, consolidando su capital político ante una multitud bajo la lluvia antes de ceder el sillón municipal a su compañero de fórmula.
Una despedida pasada por agua
La última noche de gestión de Sbiroli estuvo marcada por la inclemencia climática, un desafío logístico que el municipio convirtió en eslogan de resistencia política. «La lluvia no detiene al Chayero Sanagasteño que le da la bienvenida a la última Luna de nuestro Festival», comunicó la gestión local, bajando la orden de continuar con el espectáculo a pesar del temporal. «Vivamos con alegría la fiesta popular», fue la consigna para evitar que el mal tiempo dispersara a la base electoral y al público turista.
Sin embargo, la tormenta obligó a recalcular la estrategia sobre la marcha para garantizar el show de cierre. En una decisión de último momento para asegurar la presencia del número central, el municipio anunció: «¡Adelantamos show! La LBC y Euge Quevedo adelantan su presentación en esta última noche». La gestión priorizó el impacto de la banda cuartetera antes de que el clima pudiera complicar más la noche, asegurando el broche de oro para la salida del intendente.
El desafío de Flores
Con los equipos de sonido apagándose, comienza hoy la era de Luis Flores. El viceintendente hereda una administración que hizo del turismo de eventos su principal bandera, en sintonía fina con la «política del show» que impulsa el gobernador Ricardo Quintela a nivel provincial.
Flores asume con el desafío de mantener la gobernabilidad y el perfil alto de la comuna en un contexto económico provincial adverso, con caída de la coparticipación real y falta de obra pública nacional. La transición, diseñada bajo las luces del festival, busca ser ordenada: Sbiroli se lleva los aplausos del cierre y Flores se queda con la llave de la caja y la gestión diaria del #MunicipioDeSanagasta, bajo la premisa de continuidad que marca el hashtag oficial #SanagastaDeTodos.





