El intendente recibió a su antecesora en una reunión clave junto al escultor del Cristo del Portezuelo. La foto de unidad busca consolidar el frente interno del peronismo local y proyectar nuevas obras de impacto turístico y religioso para el departamento, bajo el paraguas de la gestión de Ricardo Quintela.
En un movimiento que combina gestión cultural con una fuerte señal política hacia la interna del peronismo riojano, el intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria, se mostró junto a la exjefa comunal y dirigente histórica del departamento, Silvia Gaitán. El encuentro, que tuvo como eje formal la planificación de obras artísticas, sirvió para escenificar la unidad del oficialismo en la «Perla del Oeste».
La reunión tuvo lugar en el despacho municipal y contó con un invitado clave: el escultor riojano Alejandro Carrizo. La figura del artista no es menor en la mesa política: es el creador del Cristo del Portezuelo, la obra cumbre inaugurada durante la gestión de Gaitán que se convirtió en el ícono turístico y de fe más importante de la ciudad.
El mensaje detrás de la foto
Para los analistas locales, la invitación de Brizuela y Doria a Gaitán va más allá de un acto de cortesía protocolar. Representa una reivindicación de la «herencia constructiva» y una muestra de sintonía fina entre la actual administración y los referentes territoriales del Partido Justicialista. «Rememoraron el proceso de construcción de esta fantástica obra», comunicaron oficialmente, en un guiño a la gestión anterior.
Pero la cumbre no fue solo retrospectiva. El actual intendente y la exlegisladora trazaron líneas a futuro. Según trascendió, se «dialogó sobre futuros proyectos y posibles intervenciones artísticas». La intención del Ejecutivo municipal es reactivar la obra pública con perfil cultural y religioso, un sector que dinamiza el turismo en la región.
Sintonía con la Provincia
El encuentro se lee también en clave provincial. Con los hashtags #QuintelaGobernador y #RodrigoIntendente enmarcando la comunicación oficial, Brizuela y Doria ratifica su alineamiento con la Casa de las Tejas y busca blindar el territorio chileciteño mostrando a todos los actores del PJ trabajando en la misma mesa.
La estrategia es clara: poner en valor el patrimonio local y proyectarlo a «nuevas generaciones», pero con el respaldo político de una dirigencia que elige cerrar filas y mostrar gestión compartida ante la coyuntura nacional.





