En medio de la fuerte disputa entre el Presidente y el Grupo Techint, el oficialismo nacional utiliza la derrota de la siderúrgica en una licitación clave como el «leading case» para abrir la economía. Martín Menem encabeza la promoción del régimen de inversiones en la provincia, mientras la Casa Rosada advierte que el cambio de modelo favorecerá a las economías regionales fuera del conurbano.
El conflicto entre el presidente Javier Milei y el CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca, trasciende las fronteras de Buenos Aires y se instala en el corazón de la estrategia política oficialista para el interior del país. Para el Gobierno nacional, la reciente derrota de la multinacional en la licitación de caños para Vaca Muerta a manos de la empresa india Welspun representa un quiebre estructural que busca ser replicado en distritos como La Rioja.
El fin del «proteccionismo soviético»
Desde la Casa Rosada, califican la apertura de licitaciones a competidores internacionales como un paso necesario para salir de lo que denominan una «economía soviética». En este nuevo esquema, el Presidente se muestra inflexible ante los reclamos de defensa de la industria nacional, a los que tilda de posturas propias de «empresaurios» que buscan la intervención estatal para encarecer costos a los contribuyentes.
Esta visión schumpeteriana de la economía —basada en la destrucción creativa— asume el riesgo de afectar el empleo industrial tradicional a cambio de generar nuevos puestos en sectores que el Gobierno considera más productivos. Según fuentes oficiales, este giro macroeconómico favorecerá especialmente a los rubros agrícola, minero e hidrocarburífero, sectores que tienen un peso específico fuera de los conurbanos bonaerenses.
La Rioja y la promoción del RIGI
En este escenario de batalla cultural y económica, la provincia de La Rioja adquiere un rol protagónico a través de sus representantes legislativos. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, ha salido a promover activamente el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en su tierra natal.
El objetivo del oficialismo es que la provincia suscriba a este régimen para facilitar la llegada de capitales sin los aranceles que, según Milei, protegieron durante décadas a sectores prebendarios. El caso Welspun es utilizado como el ejemplo concreto de cómo el RIGI habilita a las empresas a importar insumos clave para proyectos de gran escala, eliminando las barreras que beneficiaban a actores históricos como Techint.
Nuevos polos de empleo y movimientos poblacionales
La apuesta de la Casa Rosada es que el desarrollo de proyectos mineros y energéticos bajo el amparo del RIGI genere un impacto demográfico y laboral significativo en las provincias. En el oficialismo citan proyecciones de empresas mineras en provincias vecinas de Cuyo que podrían generar hasta 40.000 empleos adicionales, un modelo que buscan trasladar a la región.
Mientras la Unión Industrial Argentina (UIA) intenta negociar con el ministro Luis Caputo una «cancha nivelada» a través de bajas en contribuciones patronales, el Gobierno se mantiene firme en su postura de desregulación absoluta. Para Milei, el recelo con figuras como Rocca responde a que lo considera el «máximo exponente de la Argentina prebendaria» que subestimó su proyecto político.





