El Jefe de Gabinete y el Ministro del Interior recibieron al correntino Gustavo Valdés para amarrar votos clave. En La Rioja, el entorno de Quintela lee el movimiento como un intento de fracturar el bloque de gobernadores del Norte Grande.
La Casa Rosada activó este miércoles la fase de «seducción y presión» sobre las provincias para garantizar que el paquete de reformas estructurales no encalle en el Congreso. El Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el Ministro del Interior, Diego Santilli, sentaron en el despacho de Balcarce 50 al gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, un aliado estratégico que funciona como punta de lanza para el diálogo con el radicalismo y los sectores dialoguistas.
El encuentro tuvo como eje central el temario de las sesiones extraordinarias. El Gobierno nacional busca acelerar la aprobación de leyes que profundizan la desregulación económica y el ajuste fiscal, materias que generan máxima tensión con las provincias que, como La Rioja, mantienen una postura de confrontación judicial y política con el Ejecutivo central por la coparticipación.
El fantasma de la fractura en el Norte Grande
La foto de Valdés con el binomio Adorni-Santilli cayó con pesadez en la Residencia de Gobernadores riojana. El temor es que la estrategia de la Casa Rosada de negociar «obra por voto» o «asistencia por gobernabilidad» termine de dinamitar la unidad de los mandatarios provinciales.
Para el Gobierno de Milei, el esquema es claro:
- Negociación bilateral: Evitar las reuniones grupales con gobernadores para que no se potencien los reclamos por fondos.
- Agenda Federal selectiva: Priorizar a los mandatarios que muestran «buena voluntad» parlamentaria, como el correntino Valdés o el tucumano Jaldo.
- Presión presupuestaria: Utilizar la discrecionalidad de las partidas no automáticas como moneda de cambio para el tratamiento de las leyes en verano.
La Rioja ante el aislamiento
Mientras el Gobierno nacional exhibe una agenda federal «activa», la administración riojana observa cómo se cierran los canales de diálogo directo con el Ministerio del Interior. La falta de transferencia de los fondos extracoparticipables —que ya suma una deuda multimillonaria— coloca a la provincia en una situación de extrema fragilidad de cara a las extraordinarias.
En los pasillos del Parque Industrial y las oficinas de gobierno, el análisis es sombrío: si el Ejecutivo logra avanzar con el paquete de reformas sin conceder alivio financiero a las provincias opositoras, el margen de maniobra para el sostenimiento de los servicios públicos en el interior se reducirá a cero.





