En la Casa Rosada evitaron la confrontación pública, pero en la intimidad tildaron de «antidemocrático» al gobernador; el oficialismo ya proyecta la candidatura de Martín Menem para disputar el poder provincial.
La primera reunión de Gabinete de 2026 en el Salón Eva Perón no solo sirvió para trazar la hoja de ruta administrativa del año, sino para encender las alarmas políticas en Balcarce 50. El detonante fue una nueva embestida del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien afirmó que el peronismo debe asumir la «responsabilidad histórica» de evitar que el presidente Javier Milei finalice su mandato el 10 de diciembre de 2027.
Si bien la orden oficial fue ignorar la «provocación» para no alimentar el perfil del riojano, en los despachos oficiales el malestar es total. “Es una bestia”, sintetizó un importante funcionario ante la consulta de este medio, marcando el tono de una relación que parece haber cruzado un punto de no retorno.
La estrategia del «silencio oficial»
A diferencia de otras oportunidades, el dispositivo de comunicación libertario optó por una respuesta de baja intensidad en lo público pero de alta temperatura en lo privado. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, apeló a la ironía en sus redes sociales, mientras que el secretario de Comunicación, Javier Lanari, fue el más explícito al tildar de «golpistas» los dichos del mandatario provincial.
“Aunque no nos importa, no nos parecen correctos los comentarios antidemocráticos”, deslizaron cerca del Presidente.
Para el oficialismo, Quintela busca polarizar con la Nación para garantizar su propia “subsistencia política” en un distrito golpeado por la crisis económica y la dependencia de las transferencias discrecionales, hoy recortadas al mínimo por la administración central.
La Rioja, el segundo objetivo en el mapa electoral
La disputa ya no es solo retórica. En el esquema de armado nacional de La Libertad Avanza (LLA), La Rioja ha escalado posiciones hasta convertirse en el segundo distrito prioritario a conquistar en 2027, solo superado por la provincia de Buenos Aires.
La estrategia es clara: el Gobierno acompañará las intenciones de reelección de los gobernadores aliados, pero irá a la «guerra total» en los territorios gobernados por la oposición más dura. En ese escenario, el nombre de Martín Menem vuelve a cobrar centralidad. El actual presidente de la Cámara de Diputados, de linaje político indiscutible en la provincia, es visto como la figura natural para encabezar el recambio.
- El factor Menem: El legislador no descarta volver a disputar la gobernación, apoyado en la estructura nacional y el peso del apellido en el electorado local.
- Gestión bajo la lupa: En la Rosada califican la administración de Quintela como un «desastre» y lo acusan de ser un «timbero» con las arcas públicas.
Internas y pases de factura
El conflicto con el riojano también reabrió fisuras internas en el oficialismo. La reciente aparición de la vicepresidenta Victoria Villarruel en la Fiesta Nacional de la Chaya junto a Quintela cayó pésimo en el «triángulo de hierro» de Milei.
“Victoria solo quiere fama. No aprendió nada”, disparó un integrante de la mesa chica presidencial, evidenciando que la desconfianza hacia la vicepresidenta sigue latente por sus gestos de autonomía política hacia figuras del PJ.
Hacia adelante, el Gobierno planea mantener la asfixia financiera sobre la provincia, limitándose a girar estrictamente lo que marca la ley. Para el entorno de Milei, la reacción de Quintela es el «pataleo» de quien ya no cuenta con el auxilio discrecional del Estado Nacional. La batalla por 2027, aunque falte tiempo, ya comenzó en el noroeste argentino.





