El ex viceintendente de La Rioja, Guillermo Galván, acusó al gobernador y a la senadora Florencia López de agitar un escenario similar al de 2001. Asegura que la provincia es un «feudo» sin servicios básicos y con sueldos de miseria.
La ofensiva contra Ricardo «El Gitano» Quintela sumó un nuevo capítulo de alto voltaje. Guillermo Galván, ex viceintendente de la capital riojana y abogado, arremetió contra el gobernador y la senadora Florencia López, acusándolos de formar parte de un «peronismo golpista» que busca desestabilizar al gobierno de Javier Milei.
En declaraciones a El Observador, Galván sostuvo que los recientes dichos de ambos —Quintela mencionando los muertos de 2001 y López evocando la huida en helicóptero— no son aislados, sino parte de un «plan sistemático». Según el dirigente opositor, estos sectores se alimentan de las «cajas del poder» y, al quedarse sin fondos bajo la gestión libertaria, intentan «montarse en el clima social» para forzar una salida anticipada.
La Rioja, «un feudo sin agua ni gas»
Galván pintó un panorama desolador de la gestión de Quintela, a quien describió como un «patrón de estancia». Denunció que el 70% de los empleados públicos percibe sueldos de apenas 550.000 pesos y que la provincia carece de infraestructura básica.
«El 90% de los riojanos no tenemos gas natural, el 70% no tiene cloacas y el 60% carece de agua potable conectada; son mangueras que llevan el agua a las casas», fustigó el ex funcionario. También apuntó a la falta de inversión preventiva, señalando que el pueblo de Aimogasta se inundó recientemente porque el lecho del río no se limpiaba desde hace diez años.
Justicia y «persecución»
La respuesta de Quintela, calificando sus dichos como una simple «declaración política», no convenció a Galván. El abogado afirmó que el gobernador ha incurrido en al menos cuatro delitos: incitación a la violencia, instigación a cometer delitos, afectación del orden constitucional y amenaza.
«A el juez le tiene que decir que sus dichos son políticos. Yo puedo decir que hay que matarlo porque no me gusta, y eso es un delito», ejemplificó de forma ruda.
Además, Galván denunció un esquema de persecución ideológica en la provincia a través de redes sociales y presiones en los puestos de trabajo público. Mencionó el caso de una jueza que, durante un paro, anunció por redes sociales el cierre de un juzgado de instrucción, hecho que él mismo denunció ante la justicia.
Para la oposición riojana, el «símbolo del saqueo» lo encarnan figuras como el sindicalista «Chiqui» Tapia, el gobernador Axel Kicillof y el propio Quintela, a quienes ven alineados en una estrategia común para volver al poder en dos años, tal como vaticinó recientemente el senador José Mayans. Mientras tanto, se espera que el juez Sebastián Ramos y el fiscal Carlos Ríbolo avancen con las denuncias presentadas por el fiscal Carlos Stornelli contra la cúpula política de La Rioja.





