Bajo la consigna «Con todos, nadie afuera», el núcleo duro del espacio liderado por Ricardo Quintela trazó la hoja de ruta para la etapa que viene. El doble desafío del cónclave: posicionar al actual mandatario en el rearmado del peronismo a nivel país y definir a un dirigente de la mesa chica que garantice la continuidad del proyecto en el territorio.
En un movimiento que marca el inicio de una nueva etapa en el tablero político riojano, la sede de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) fue el escenario elegido ayer para un encuentro de alto voltaje político. Más de un centenar de dirigentes de la mesa chica del oficialismo provincial —identificados en la jerga local como los «Q puros»— se dieron cita con un objetivo claro: reagrupar fuerzas, distribuir roles estratégicos y comenzar a «despertar» la maquinaria del peronismo quintelista de cara a los próximos desafíos electorales.
Según reconstruyó este medio a partir de fuentes que participaron del cónclave, la reunión no fue un simple encuentro de camaradería, sino una mesa de trabajo diseñada para unificar la visión del espacio y establecer directivas concretas. La intención es que la militancia y la dirigencia comiencen a traccionar en el territorio de forma coordinada y bajo dos ejes de acción paralelos que definirán el futuro a corto y mediano plazo del oficialismo en La Rioja.
La estrategia bifronte: Nación y Provincia
El primer objetivo trazado en la reunión apunta directamente a la figura del gobernador Ricardo Quintela. El espacio busca consolidar lo que internamente denominan la «proyección nacional Q». En un contexto de reconfiguración del peronismo a nivel país, los dirigentes acordaron trabajar para que el mandatario riojano tenga un rol protagónico y de peso en la mesa de decisiones de la política nacional, haciendo valer su armado en el Norte Grande.
Sin embargo, el punto que mayor expectativa genera hacia adentro del esquema provincial es el segundo objetivo. Ante la imposibilidad de una nueva reelección del actual gobernador, el quintelismo blanqueó la necesidad de empezar a instalar a un sucesor.
La directiva fue clara: se necesita un «Q» (que no sea Quintela) que empiece a caminar la provincia desde ahora. El perfil buscado es el de un dirigente del riñón del espacio que pueda recorrer los departamentos, dialogar con los intendentes y consolidar expectativas de poder real para asegurar la continuidad del proyecto político más allá del actual mandato. Aunque durante el encuentro en UPCN evitaron dar nombres propios para no desgastar figuras prematuramente, el operativo clamor por el «heredero» ya está en marcha: Gabriela Pedrali, diputada nacional.

«Nadie afuera»
El mensaje de cierre de la jornada estuvo marcado por un fuerte llamado a la unidad del movimiento. «Con todos. Nadie afuera», fue el lema que resonó entre las paredes del gremio estatal.
Los armadores del espacio entienden que, para que la doble estrategia (nacional y provincial) sea exitosa, no hay margen para fisuras internas. La premisa es contener a todos los sectores que componen el ecosistema oficialista riojano, evitar heridos en el proceso de selección del candidato a gobernador y mostrar un bloque abroquelado que le permita a Quintela negociar en Buenos Aires con la tranquilidad de tener el frente interno ordenado.
La reunión de ayer en UPCN funcionó como el puntapié inicial. A partir de hoy, los más de 100 dirigentes que participaron tienen la tarea de bajar el mensaje a las bases. El quintelismo ya encendió los motores y, con la mirada puesta tanto en la Casa Rosada como en la Casa de Gobierno de La Rioja, comenzó a jugar sus fichas en el tablero grande.






Debe estar conectado para enviar un comentario.