Las precipitaciones históricas dejaron barrios críticos y familias a la intemperie. El secretario de Gobierno local, Alberto Centeno, advirtió sobre la paralización de la obra pública nacional y detalló el plan de contención de 20 zonas que llevan adelante junto a la provincia: “A la ciudad la vamos a recuperar con la gente adentro”.
La ciudad de La Rioja atraviesa una de sus peores crisis climáticas en años recientes, obligando a las autoridades municipales a desplegar operativos de emergencia ante un escenario que se ve agravado por la falta de recursos del Estado Nacional. En una reciente entrevista, Alberto Centeno, secretario de Gobierno de la Municipalidad de La Rioja, detalló la crítica situación que enfrentan los vecinos y el plan estratégico que buscan implementar para reconstruir la capital provincial.
Lluvias históricas y familias vulnerables
El impacto del clima en La Rioja ha sido devastador. Según los datos aportados por Centeno, desde fines del año pasado hasta la fecha, han caído alrededor de 800 milímetros de agua, una cifra alarmante considerando que el promedio histórico de la región suele ser de 650 milímetros en un lapso de tres años. «No hay estructura que soporte, no hay obra que soporte», advirtió el funcionario sobre los estragos del temporal.
Esta situación inédita dejó a numerosas familias en estado de extrema vulnerabilidad, afectando principalmente la zona sur y norte de la ciudad, en sectores como Barrio Futuro y el barrio 20 de Mayo. Ante la urgencia, el municipio debió intervenir para asistir a personas que quedaron en condiciones muy precarias, algunas incluso en la calle. «Hay muchas familias en situación crítica en las cuales estamos trabajando. Ya estamos avanzando con el intendente en poder reubicar a familias», explicó Centeno, subrayando que se elevará un proyecto al Concejo Deliberante para brindarles una solución habitacional transitoria en lugares seguros y, a futuro, definitiva.
El freno a la obra pública nacional y la respuesta local
El drama climático que vive La Rioja no solo se explica por la furia de la naturaleza, sino que tiene un fuerte componente político y económico de impacto nacional. Centeno fue tajante al referirse a la paralización de fondos provenientes de la Casa Rosada: «Hoy tenemos la obra pública parada a nivel nacional. Hoy no nos bajan un peso para trabajar a la obra pública».
Frente a este desfinanciamiento total del Ejecutivo nacional, el municipio se vio obligado a redireccionar todos sus fondos y equipos para sostener los servicios básicos y comenzar a recuperar la ciudad. La falta de asistencia central obliga a la gestión local a apoyarse enteramente en sus limitados recursos y en la articulación urgente con el gobierno de la provincia.
Un plan de 20 zonas y el rol de la comunidad
A la espera de que las condiciones meteorológicas den una tregua hacia mediados de abril, la municipalidad diseñó un plan integral que divide a la ciudad en 20 zonas estratégicas. El objetivo es abordar las demandas de limpieza, transitabilidad e iluminación de manera concreta y rápida, apenas el clima lo permita.
«A la ciudad la vamos a recuperar con la gente adentro», sentenció Centeno, una frase que marca el pulso de la actual gestión frente a la crisis social. En este sentido, destacó la importancia de mantener activos los espacios de contención comunitaria como el NIDO (Núcleo de Inclusión y Desarrollo de Oportunidades), un lugar clave dirigido por Andrés Cuenca, donde se continúan realizando actividades para el tejido social, como los ensayos de la orquesta barrial.
El desafío para La Rioja es monumental: reconstruir una capital golpeada por un clima implacable, con recursos propios al límite y en un contexto de absoluto vacío por parte del Estado Nacional en materia de obra pública. Las próximas semanas serán claves para ver si el clima finalmente da un respiro y permite que el ambicioso plan de recuperación empiece a sanar las heridas de la ciudad.





