El ex mandatario difiere cualquier decisión política hasta fin de año mientras intensifica reuniones en Chilecito. Cuestiona el rumbo económico de la provincia, observa con preocupación la caída de recursos y vuelve a instalar debates sobre minería, empresas estatales y el RIGI.
El tablero político de La Rioja comenzó a mostrar movimientos de fondo con proyección nacional. El ex gobernador Luis Beder Herrera optó por patear definiciones electorales hacia fines de diciembre, en una estrategia que, según su entorno, busca ganar tiempo para consolidar su posicionamiento con vistas a una eventual candidatura a la gobernación.
Mientras tanto, el dirigente intensifica su actividad política con reuniones reservadas tanto en su finca “La Seis”, en Anguinán (Chilecito), como en su residencia particular. Allí recibe a dirigentes, referentes territoriales y actores económicos en un esquema de reconstrucción de volumen político propio dentro del peronismo riojano.
La decisión de dilatar pronunciamientos no es casual. En el bederismo consideran que los próximos meses de la gestión de Ricardo Quintela estarán marcados por tensiones crecientes en materia de recursos, en un contexto de ajuste fiscal nacional y restricciones presupuestarias que impactan de lleno en las provincias.
Esa preocupación también se refleja en el ámbito legislativo. Un grupo de diputados justicialistas mantuvo en las últimas semanas encuentros para analizar la situación política y económica, en lo que se interpreta como un incipiente reordenamiento interno del oficialismo.
En paralelo, Beder Herrera comenzó a reactivar una agenda productiva con eje en Chilecito. En los próximos días, ese distrito se prepara para recibir a empresarios y representantes del sector minero, en el marco de contactos generados tras la participación en la feria mundial de minería realizada en Toronto, Canadá. La señal es clara: volver a instalar a la minería como uno de los motores centrales del desarrollo provincial.
En ese punto, el ex mandatario marca diferencias con la actual conducción. Considera que La Rioja debería adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), impulsado a nivel nacional, como herramienta para captar capitales en sectores estratégicos.
Las críticas también alcanzan decisiones vinculadas a activos clave de la provincia. Beder Herrera rechaza la eventual venta del Parque Eólico Arauco, una de las principales inversiones energéticas impulsadas durante su gestión, y advierte sobre el deterioro de empresas estatales emblemáticas como Cerdos de los Llanos y Agroandina.
Desde su mirada, estas firmas —que fueron pilares del modelo productivo provincial en su etapa de gobierno— atraviesan un proceso de debilitamiento que pone en riesgo su sustentabilidad y el entramado económico asociado.
El ex gobernador, que mantiene influencia territorial y vínculos con distintos sectores del peronismo, parece apostar a un escenario de desgaste progresivo del actual oficialismo para relanzar su figura. La estrategia de “esperar y ver” hasta diciembre apunta a leer con precisión ese contexto antes de avanzar formalmente.
En ese marco, el peronismo riojano se encamina hacia una nueva etapa de tensiones internas, donde conviven la gestión actual, las expectativas de recambio y la disputa por el rumbo económico de la provincia.
La definición, por ahora, está en pausa. Pero el movimiento ya empezó.





