El ministro de Economía se reunió con directivos del Grupo Arcor y la multinacional francesa para analizar el impacto del acuerdo estratégico que les otorga el 100% de Mastellone Hermanos. La operación, que consolida un joint venture lácteo de escala regional, llega en un momento clave de la recuperación económica y promete mayor eficiencia, innovación y acceso a productos de calidad para los argentinos.
En una jornada que marca un hito en el sector lácteo argentino, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo este jueves una reunión de alto nivel con ejecutivos del Grupo Arcor y Danone. El encuentro, que se desarrolló en un clima de “muy buena” sintonía según el propio funcionario, giró en torno al reciente acuerdo estratégico mediante el cual ambas compañías completaron la adquisición del 100% de Mastellone Hermanos S.A., la empresa dueña de la icónica marca La Serenísima.
A través de su cuenta en X (ex Twitter), Caputo detalló: “Mantuve una muy buena reunión junto a @PALavigne83, con directivos del Grupo Arcor y Danone, con quienes dialogamos sobre el acuerdo estratégico que alcanzaron para adquirir la mayoría accionaria de Mastellone Hermanos S.A. Los representantes de Grupo Arcor y Danone destacaron que esta operación mejorará la capacidad comercial y los procesos para acelerar el crecimiento de la empresa en el sector. Además, hicieron hincapié en que la estrategia ratifica el compromiso de las compañías con el país y que permitirá acercar marcas lácteas de calidad a más consumidores en Argentina”.
La operación, anunciada el lunes 24 de marzo, representa el cierre de un proceso iniciado hace más de una década. Arcor y Danone, a través de su sociedad conjunta Bagley Argentina S.A., ya controlaban el 48,68% del paquete accionario. Ahora ejercieron la opción de compra del 51,32% restante, que estaba en manos de la familia fundadora Mastellone y del fondo de inversión Dallpoint Investments LLC. De esta forma, consolidan el control total de la mayor productora láctea del país, fundada en 1929 y convertida en un emblema del consumo masivo argentino.
Un gigante lácteo con proyección nacional e internacional
Fuentes del sector consultadas coincidieron en que este joint venture no solo reconfigura el mapa del consumo masivo, sino que genera un impacto estructural en la cadena láctea. Las once plantas productivas que integran el nuevo conglomerado permitirán una mayor integración vertical, optimización de costos y un salto en innovación de productos. “Se creará un negocio integrado, aprovechando las fortalezas y capacidades de cada compañía para ofrecer mayor innovación y más ágil, potenciar la eficiencia operativa y ampliar el alcance de la categoría”, señalaron las empresas en un comunicado conjunto.
En un contexto de estabilización macroeconómica –con inflación en baja sostenida y superávit fiscal consolidado–, la operación es leída como una señal potente de confianza inversora. La industria láctea, que genera empleo directo e indirecto para más de 100.000 familias en todo el país, venía atravesando meses de contracción por la fuerte caída del consumo interno. La llegada de capitales de esta magnitud –que supera los 150 millones de dólares en la fase final– promete revertir esa tendencia y potenciar las exportaciones de lácteos, un rubro estratégico para la balanza comercial argentina.
“Esta es la Argentina que queremos: donde las empresas líderes apuestan fuerte al país porque ven un horizonte de crecimiento sustentable”, afirmaron cerca del ministro Caputo. El funcionario, que en los últimos meses ha mantenido encuentros sistemáticos con los principales jugadores del consumo masivo, reiteró el compromiso del Gobierno con la eliminación de distorsiones que frenaban las inversiones.
Implicancias para el consumidor y el campo argentino
Para los argentinos, el acuerdo promete mayor disponibilidad y competitividad en góndola de productos lácteos de calidad premium. Fuentes empresariales indicaron que la sinergia entre Arcor (líder en alimentos de Latinoamérica) y Danone (referente global en lácteos y nutrición) permitirá acelerar el desarrollo de líneas accesibles y funcionales, sin descuidar el abastecimiento del mercado interno.
Desde el lado del campo, el impacto también es relevante. La mayor escala productiva incentivará la demanda de leche cruda y fortalecerá las relaciones con tamberos de las principales cuencas lecheras (Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos). Analistas del sector estiman que, en el mediano plazo, podría generarse un círculo virtuoso de inversión en tecnología y productividad que eleve la competitividad global de la lechería argentina.
El encuentro de Caputo con los directivos de Arcor y Danone no solo sirvió para celebrar la operación, sino para delinear los próximos pasos: eliminación de trabas burocráticas, mejora en la logística y exploración de nuevos mercados de exportación. En un país que busca posicionarse como potencia agroindustrial, este tipo de acuerdos privados con respaldo estatal se convierten en un termómetro claro del rumbo económico.
La noticia fue recibida con optimismo en los mercados y en las redes, donde empresarios y analistas destacaron que, más allá de los números, lo que se consolida es la fe en el futuro de Argentina. La Serenísima, ese símbolo nacional que acompañó generaciones enteras en el desayuno familiar, ahora inicia una nueva etapa bajo el paraguas de dos gigantes que prometen llevarla más lejos. Y el Gobierno, a través de Caputo, ya dejó en claro que estará acompañando ese camino.





