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La Rioja: El Gobierno se refugia en la formalización del asociativismo rural para contener la crisis en el castigado interior provincial

A través del Ministerio de Producción, la gestión de Ricardo Quintela impulsa la regularización de asociaciones civiles en Chamical. El intento de blindar a los pequeños productores ganaderos ante la sequía y la quita de asistencia financiera nacional.

CHAMICAL.– En los llanos riojanos, allí donde la aridez del suelo se combina con el severo impacto del ajuste fiscal, el oficialismo provincial intenta reconfigurar sus herramientas de contención territorial. Obligado por la parálisis de los fondos nacionales destinados a la agricultura familiar y el desarrollo agropecuario, el Ministerio de Producción y Ambiente, conducido por Ernesto Pérez, activó una estrategia de repliegue técnico en los departamentos del interior: la formalización e institucionalización forzosa de los pequeños productores minifundistas.

El epicentro de esta movida fue la ciudad de Chamical, nudo estratégico de los Llanos de La Rioja, donde equipos técnicos de la provincia encabezaron jornadas de capacitación destinadas a la constitución y regularización de asociaciones civiles y cooperativas. La iniciativa de la cartera productiva devela una necesidad estrictamente política y administrativa: ante la escasez de recursos para subsidios directos o grandes obras de infraestructura hídrica, la Casa de las Tejas busca dotar de personería jurídica a los productores aislados para que actúen como un bloque colectivo de subsistencia.

«Continuamos fortaleciendo el trabajo institucional. Son herramientas clave para la organización y el desarrollo de los productores del interior riojano», señalaron desde los canales oficiales del Ministerio, intentando imprimirle una épica de ordenamiento burocrático a una coyuntura marcada por la urgencia económica.

El laberinto de los Llanos: minifundio y emergencia climática

La decisión de focalizar los esfuerzos en la regularización de los papeles institucionales en Chamical responde a una cruda lectura de la realidad del sector caprino y bovino de la región. El productor del interior riojano enfrenta una doble tenaza: por un lado, una sequía estructural que diezma las pasturas; por el otro, la disolución de los programas nacionales de apoyo que históricamente amortiguaban las pérdidas de los pequeños rodeos.

  • El paraguas jurídico frente a la escasez: En los despachos de la capital provincial entienden que un productor no regularizado está completamente marginado del crédito formal o de los pocos programas de asistencia remanentes. La constitución de asociaciones civiles busca crear «sujetos de derecho» capaces de recibir fondos provinciales o financiamiento de organismos internacionales alternativos a la ventanilla de la Casa Rosada.
  • Contención institucional descentralizada: Al centralizar la ayuda a través de comisiones de productores formalizadas, el Ministerio optimiza la distribución de recursos escasos (como forraje, maíz y asistencia veterinaria). Es el manual de administración de la escasez: el Estado provincial delega la distribución interna en las propias comunidades organizadas.

Un blindaje político en el corazón del territorio

Detrás de la retórica del «fortalecimiento institucional», subyace una estrategia de preservación política en un territorio clave. El interior de La Rioja es, históricamente, el motor electoral que le garantiza al peronismo los márgenes de victoria necesarios para compensar la volatilidad y el escepticismo de la Capital. Sin embargo, el malestar por la inflación y la pérdida de rentabilidad del sector rural amenaza con perforar esa fidelidad histórica.

Al enviar a los funcionarios a caminar el territorio con carpetas técnicas y asesoramiento legal, el quintelismo busca escenificar una presencia estatal continua y contrarrestar el discurso de desregulación e intemperie de mercado que promueve la delegación local de La Libertad Avanza. El desafío para el equipo de Ernesto Pérez será demostrar si la mera regularización de las asociaciones civiles de Chamical es suficiente para salvar la producción de los pequeños ganaderos en un invierno fiscal y climático implacable, o si las actas y personerías jurídicas terminarán siendo apenas un paliativo burocrático ante el persistente desmantelamiento de la economía regional.

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