A través del Ministerio de Producción y agrupaciones juveniles, el oficialismo despliega un tejido de autoproducción urbana en la Capital. El viraje del asistencialismo tradicional hacia la economía de emergencia en el principal bastión electoral de la provincia.
LA RIOJA.– En los cordones periféricos que circundan a la capital riojana, allí donde la recesión y la escalada en el costo de la canasta básica golpean con mayor crudeza, el oficialismo provincial ha decidido reconfigurar las herramientas de contención territorial. Obligado por un severo invierno fiscal y la falta de fondos federales para programas sociales masivos, el gobierno de Ricardo Quintela activó un plan de contingencia basado en la microeconomía de la necesidad: la promoción de huertas familiares y la autoproducción urbana de alimentos.
La puesta en marcha de este dispositivo quedó expuesta en las últimas horas a través de un despliegue coordinado en las cuatro zonas cardinales de la ciudad. El ministro de Producción y Ambiente, Ernesto Pérez, comandó las recorridas en el Barrio Antártida 2 (zona norte) y el histórico Barrio Matadero (zona este), flanqueado por operadoras territoriales como Maricel Maldonado y Gastón Palacios. En paralelo, la agrupación oficialista Juventud Avanzar, bajo la tutela logística de la Secretaría de Agricultura, replicó la estrategia en el Barrio 13 de Enero (zona sur) y en Puertas de la Quebrada (zona oeste) mediante la entrega masiva de plantines hortícolas.
La coreografía del justicialismo riojano devela una mutación forzosa en su manual de supervivencia: ante la imposibilidad de sostener los esquemas históricos de asistencia económica directa, la Casa de las Tejas se ve obligada a dotar de épica política a la agricultura de subsistencia urbana.
Del colchón de la pauta al refugio de la huerta familiar
La descentralización de la agenda pública hacia la entrega de insumos para el autoabastecimiento responde a una cruda lectura de los indicadores de vulnerabilidad social en el principal distrito de la provincia. La Capital, un territorio históricamente volátil y refractario a las estructuras tradicionales del PJ, asiste a un persistente deterioro del poder adquisitivo de sus sectores trabajadores e informales.
- La estrategia del insumo básico: Al volcar a las agrupaciones juveniles a repartir plantines puerta a puerta, el Ministerio de Producción optimiza al extremo los recursos de la Secretaría de Agricultura. No se trata de grandes proyectos de desarrollo agropecuario, sino de proveer el sustento inmediato para la mesa familiar.
- El factor de la proximidad histórica: «Más presencia territorial… Quintela siempre tuvo muchos amigos en el barrio», deslizó el ministro Pérez al caminar el Barrio Matadero. La apelación al lazo afectivo y de lealtad con el Gobernador funciona como un amortiguador político indispensable para evitar que el descontento por la inflación perfore los diques de la gobernabilidad local.
Disputarle la calle a la apatía y la oposición
Detrás de la retórica comunitaria y los mensajes de «estar siempre cerca de los vecinos», subyace una preocupación estrictamente electoral de cara al mediano plazo. Las terminales políticas que responden tanto a Quintela como a la vicegobernadora Teresita Madera saben que el avance de La Libertad Avanza en los centros urbanos se nutre, en gran medida, de la apatía y el desencanto de las barriadas postergadas.
Al saturar el espacio público periférico con militancia juvenil y herramientas de soberanía alimentaria a microescala, el oficialismo intenta demostrar que el Estado provincial conserva su capacidad de respuesta capilar, contraponiendo el modelo de la solidaridad organizada a la lógica del libre mercado que pregona la Casa Rosada.
El desafío para el equipo de Ernesto Pérez y las estructuras militantes de la Capital será demostrar si la distribución de plantines y la promoción de la huerta en casa logran consolidarse como un dique de contención genuino frente a la crisis social, o si estas jornadas de asistencia fragmentada terminarán siendo apenas paliativos agrarios ante un escenario de recesión macroeconómica que avanza a una velocidad muy superior a la de los tiempos de la cosecha urbana.




