El gobernador riojano agasajó a los periodistas locales en su día y defendió el rol de la profesión en democracia. Un mensaje institucional cruzado por la tensión por la pauta publicitaria y el contraste con la retórica de Javier Milei.
LA RIOJA.– En medio de la persistente disputa política y judicial que mantiene con la administración central, el gobernador Ricardo Quintela eligió un terreno de alta carga simbólica para trazar una nueva frontera discursiva con Balcarce 50. Al encabezar un desayuno oficial para agasajar a los trabajadores de prensa locales, el mandatario riojano se plantó en defensa del rol institucional del periodismo, en un calculado intento de posicionarse como la contracara del estilo confrontativo que la Casa Rosada despliega hacia los medios de comunicación.
«En tiempos donde muchas veces se pone en duda el rol del periodismo, creo que es fundamental reconocer a quienes trabajan todos los días para informar a la sociedad», señaló el jefe provincial. La definición no es inocente: opera como un tiro por elevación hacia la narrativa del presidente Javier Milei, cuyas recurrentes descalificaciones a la prensa escrita y audiovisual configuran uno de los ejes de su estrategia de comunicación directa.
Para Quintela, la escenificación de un clima de convivencia con el ecosistema de medios locales funciona como un activo político de diferenciación nacional. El gobernador busca proyectar la imagen de un peronismo institucional y garante de la pluralidad, en momentos donde el PJ nacional debate sus liderazgos y perfiles opositores de cara al mediano plazo.
La pauta publicitaria en el centro de la escena
Detrás de la apelación al «derecho de la ciudadanía a estar informada», subyace un pragmatismo estructural que define la gobernabilidad en el Norte Grande. En una provincia como La Rioja, donde el mercado publicitario privado es históricamente acotado, la pauta estatal representa el principal pulmón financiero para el sostenimiento de diarios, radios y portales digitales.
- Sostén del ecosistema: Mientras la Nación mantiene congelada la pauta oficial como bandera de austeridad fiscal, la gestión quintelista sostiene el flujo de recursos hacia las empresas periodísticas locales. En los despachos de la Casa de las Tejas entienden que ese financiamiento no solo garantiza la circulación de información, sino que actúa como un amortiguador del empleo sectorial.
- Convivencia regulada: «Más allá de las diferencias, una democracia fuerte necesita de una prensa libre», argumentó el gobernador. La frase busca neutralizar las críticas de la oposición local (La Libertad Avanza y la UCR), que suelen denunciar una asimetría en la distribución de los fondos públicos según la línea editorial de los medios.
Un blindaje de cara al invierno legislativo
El acercamiento directo de Quintela a los cronistas y editores locales responde también a una necesidad de política doméstica. Con las finanzas provinciales tensionadas por el severo recorte de las transferencias no automáticas y la parálisis de la obra pública federal, el Ejecutivo riojano necesita aceitar sus canales de comunicación institucional para explicar el rumbo de una gestión obligada a la administración de la escasez.
Al validar el «oficio» periodístico en la Residencia Oficial, el gobernador ensaya un esquema de protección frente al escepticismo de la opinión pública capitalina, el distrito electoral más volátil de la provincia. La apuesta del quintelismo es que el reconocimiento de la legitimidad mutua funcione como un dique de contención frente a las tensiones sociales que genera el actual escenario recesivo, transformando la relación con la prensa en un componente central de su manual de supervivencia política.





