El gobernador riojano presentó los programas Tecnoempleo y La Rioja Comercia durante la recorrida por una firma tecnológica. El ensayo de una receta de incentivos provinciales frente al parate manufacturero tradicional y el recorte de fondos nacionales.
LA RIOJA.– En el mapa de la producción riojana, el histórico andamiaje industrial —fuertemente dependiente de los regímenes promocionales y golpeado por la actual recesión del consumo masivo— asiste a un silencioso proceso de reconversión forzosa. Obligado por el severo ajuste en las transferencias discrecionales que aplica la Casa Rosada, el gobernador Ricardo Quintela ensayó en las últimas horas un movimiento táctico orientado a captar el favor de un electorado clave y tradicionalmente esquivo para el justicialismo local: la juventud urbana vinculada a los servicios globales y el sector emprendedor capitalino.
Durante una visita a las instalaciones de la firma O&D S.R.L., el mandatario provincial relanzó el programa #Tecnoempleo, un esquema de pasantías y prácticas laborales cofinanciadas que busca tender un puente entre las agencias del Estado y el sector privado de la denominada industria del conocimiento. Casi en simultáneo, el Ejecutivo riojano puso en operaciones #LaRiojaComercia, una plataforma de estímulo y visibilización diseñada para estructurar canales de venta directa para pequeñas y medianas empresas (pymes), productores y artesanos locales.
La doble jugada de la Casa de las Tejas no es casual. Representa un intento de reemplazar la matriz de subsidio estatal directo por herramientas blandas de intermediación y promoción digital, en un contexto donde el financiamiento para grandes proyectos se mira bajo la estricta lupa de la austeridad generalizada.
La industria del conocimiento como refugio juvenil
El foco puesto en la tecnología y los servicios de valor agregado porta una lectura estrictamente contracíclica. Con las grandes plantas del Parque Industrial tradicional operando con capacidad ociosa y suspensiones temporales debido a la caída de las ventas a nivel país, el quintelismo busca generar un dique de contención para el empleo joven.
- Sinergia público-privada: El programa Tecnoempleo opera bajo una lógica de incentivos compartidos, donde la provincia absorbe parte del costo formativo a cambio del compromiso de inserción por parte de las firmas tecnológicas. Es la receta del peronismo de cercanía adaptada a los requerimientos de la era digital.
- Contención del talento local: En los despachos oficiales admiten la preocupación por la migración de profesionales calificados hacia otras jurisdicciones o hacia el mercado informal del exterior. La validación del caso O&D S.R.L. funciona como un mensaje de previsibilidad hacia un sector corporativo que reclama estabilidad regulatoria y conectividad.
El dilema del compre local y el control de la Capital
Por su parte, la presentación de La Rioja Comercia apunta directamente al corazón del entramado pyme de la Capital, el distrito electoral más volátil de la provincia y el principal bastión de las críticas de la oposición de La Libertad Avanza respecto de la presión fiscal y las tasas municipales.
Al ofrecer una plataforma institucional que promueva el comercio de origen, Quintela intenta neutralizar el descontento de los comerciantes independientes y los microemprendedores, asfixiados por la suba de tarifas fijas y la pérdida del poder adquisitivo de los asalariados públicos.
La apuesta del oficialismo provincial es clara: ante la parálisis de la obra pública nacional y la escasez de divisas, el sostenimiento del mercado interno a microescala se convierte en el único motor de corto plazo disponible. El desafío para el equipo económico riojano será demostrar si estas herramientas de estímulo a la innovación y el talento local logran consolidarse como verdaderos dinamizadores del empleo genuino, o si terminarán siendo paliativos tecnológicos ante un sustrato de postergación macroeconómica que excede los límites geográficos de la provincia.




