Bienvenida campaña sucia, ya está entre nosotros. Ya la justicia quiere activar la denuncia de Guillermo Galván contra el municipio capitalino por los PIL, aunque La Rioja sea una de las provincias con mayor lentitud en la resolución de causas.
En eso está La Rioja chayera, donde todo sabe, pese que la denuncia del diputado radical, que cada día habla más parecido a un ministro de Luis Beder Herrera, debería haber sido el título del diario. Para la próxima, ya que hay mucha gente y cada vez más que está harta del golpe bajo y de las campañas sucias.
Por lo cual, no hay que temerle al debate político, no ha que asustarse a una provincia ubicada en lo más alto del país, ya que hoy no está en juego el poder de nadie, solo de que los jóvenes han optado y cada día más a abandonar a sus padres y familia para buscar nuevos horizontes.
Entonces eso debería ser prioridad y de una vez por todos, no asustarse cuando se escuche una crítica constructiva en pos de mejorar la calidad de vida de todos.
Que Gustavo Minuzzi- tras sus vacaciones- hable de una supuesta adicción de Ricardo Quintela, ya debe preocupar a todos debido que quien lo dice no es alguien más. Se trata de un intendente que debería representar a su pueblo, y si es así debería ayudar al supuesto adicto.
Porque bajo ese concepto tendría que escrachar a todos los adictos, que son enfermos, y empezando por su pueblo, donde hay causas abiertas, denuncias de pistas clandestinas, con la muerte de una joven que desencadenó en la destrucción de los edificios públicos.
La primera lectura que se hizo es que se trata de un golpe bajo de alguien que también le debe temer al debate político. Y aquí no hay que ponerse en defensor de nadie, aquí hay que encontrar el camino del crecimiento para todos los habitantes de esta provincia.
Quien se puede sentir orgulloso de ver cada día más en nuestras calles a familias enteras que venden pan casero, empanadas, pastelitos u otros elementos o que hacen lo que sea para llevar un pedazo de pan a sus hogares. Y si no se ve hay que sacar los vidrios polarizados o ir a donde va el pueblo y no temerle escuchar lo que dice, más allá de una encuesta.
En eso Minuzzi, Quintela y todos deberían estar ocupados. Quien se puede sentir orgulloso que la mayoría de los jóvenes no termine la secundaria o que haya pequeños que lleguen a la escuela no para estudiar sino para desayunar y/o almorzar debido que sus padres no lo pueden hacer.
No se puede ser ciego de lo que sucede frente de la Residencia Oficial, que se ha transformado en un virtual mercado persa, donde se vende de todo, desde verduras, frutas, cabritos y lechones. Esa gente no está allí por tener tiempo sino por una necesidad.
O ir a las escuelas que están a solo a siete cuadras de la Plaza 25 de Mayo y encontrarse que el propio Gobierno reconoce que hay niños desnutridos en esa institución.
Desde aquí instalamos a declarar un alto el fuego en pos de trabajar por el engrandecimiento de esta Rioja. De dar prioridad y atender en serio las cuestiones sociales. Y si uno hace un pequeño vistazo se encuentra con decenas de situaciones en la Capital, no habría que pensar mucho para decir que en el interior debe ser terrible vivir.



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