La finalización del régimen de promoción industrial en la provincia de La Rioja dejó como saldo una marcada falta de competitividad y el riesgo de que más de 8 mil trabajadores pierdan sus empleos.
Así lo confirmó el secretario de Agricultura de esa provincia, Jorge Salomón, quien llegó a Mendoza junto al ministro de Producción de San Juan, Marcelo Alós, para firmar con las autoridades mendocinas el estatuto del Consejo Olivícola Federal.
El encuentro con los funcionarios de esas dos provincias (Catamarca estuvo ausente con aviso) fue el primero luego de que perdieran el beneficio de la promoción industrial, régimen que duró tres décadas y que en no pocas ocasiones provocó la reacción de gobiernos y empresarios mendocinos, perjudicados durante todo ese tiempo.
Y si bien la ausencia de ese programa, que otorgaba exenciones impositivas a las empresas que se radicaran en esos territorios, todavía es nueva, los escenarios se presentan disímiles, dejando a los riojanos en clara desventaja frente a las otras provincias, aunque todas, en mayor o menor medida, buscan recursos alternativos, en la mayoría de los casos nacionales, para garantizar la fuente laboral de miles de trabajadores.
La Rioja busca competitividad
Para los sucesivos gobiernos de La Rioja, la promoción industrial «fue muy importante», señaló Salomón, destacando que finalizado el régimen, la principal demanda de las empresas que dejaron de gozar de ese beneficio es la competitividad en sus rubros.
«Hay empresas que por la falta de competitividad, tendrán que irse», reconoció el secretario (con rango de ministro) riojano.
En tal sentido, la preocupación del Gobierno de Luis Beder Herrera es mantener el empleo de «más de 8 mil trabajadores» que se ocupan en su parque industrial.
Para paliar la situación, Salomón informó que cuentan con los Repro (programas de recuperación productiva) provenientes de la Nación, la que prometió acercar la ayuda necesaria ante el nuevo panorama económico.
Además, la provincia ha impulsado la conformación de las SAPEM (sociedades anónimas con participación del Estado mayoritario), compañías mixtas de productos y servicios que apuntan a la diversificación productiva y a la ocupación en diferentes servicios como Internet, agua o electricidad.
«De esa manera generamos empleos de otras características, pero les damos solución a los trabajadores», resaltó, al tiempo que explicó que en cada caso se está aplicando un «protocolo de crisis», que permite direccionar las necesidades de las firmas comprometidas económica y financieramente.
En tal sentido indicó que en la actualidad, si bien no existen grandes complicaciones aún, «hay mil trabajadores en crisis» de empresas en donde ya están aplicando esos protocolos.
San Juan, sin problemas aún
En la vecina San Juan el panorama es diferente. Según Alós, «no ha habido ningún aviso empresarial» de dejar la provincia todavía, a pesar de que allí la finalización de la promoción «comenzó en 2010» y «todavía quedan entre 15 y 20 empresas» con capacidad de usar cupos de excepciones impositivas «hasta mayo de este año».
También en este caso la preocupación es mantener el empleo. «Contamos con el compromiso nacional de recibir asistencia si la necesitamos», destacó el ministro, pero aseguró que en San Juan, al contrario de lo esperable, hay empresas que se beneficiaron con la promoción pero que ahora, a pesar de haberla perdido, «están invirtiendo para crecer y quedarse».
En esta provincia son cerca de 100 las empresas que gozaron de la promoción, involucrando a 10 mil operarios, los que, según el representante del gobierno de José Luis Gioja, «no tienen riesgo por ahora».
Más allá de las particularidades, una salida para el desarrollo regional es el diálogo de los gobiernos. «Buscamos establecer estrategias conjuntas para promocionar productos», resaltó Alós, apuntando al ejemplo olivícola.



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