Según el INDEC, no hay indigentes en La Rioja. Se trata de la única provincia que no registra índices de indigencia en todo el país. La tasa de pobreza descendió a 2,5 por ciento en 2012 en la Provincia. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos indican que a lo largo del año pasado mejoró la situación de las clases más bajas y de las personas en situación de exclusión social. INFORME COMPLETO
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) es un programa nacional que tiene por objeto relevar características sociodemográficas y socioeconómicas de la población. La estimación de la incidencia de Pobreza e Indigencia se realiza a partir de la información obtenida por la encuesta, según explica el INDEC.
Se difunden en el informe los resultados de la incidencia de Pobreza e Indigencia en hogares y personas para el total de aglomerados urbanos, correspondientes al segundo semestre de 2012.
Las estimaciones reflejan la continuidad de una pendiente descendente de las tasas que se inicia en el 1º semestre de 2003.
Los porcentajes presentados para el total de 31 Aglomerados urbanos indican que, durante el Segundo Semestre de 2012, se encuentran por debajo de la línea de pobreza 324.000 hogares, los que incluyen 1.373.000 personas.
En ese conjunto, 122.000 hogares se encuentran, a su vez, bajo la línea de indigencia, lo que supone 386.000 personas indigentes. Al observar los datos puede verse que la incidencia de la pobreza es mayor para las personas que para los hogares, lo que indica que, en promedio, los hogares pobres tienen más miembros que los no pobres. Es decir, que las diferencias no provienen de una metodología diferente, sino del tamaño de los hogares en ambos grupos.
Se presentan a continuación la proporción de hogares y personas pobres e indigentes para cada región estadística y cada uno de los 31 aglomerados relevados por la EPH, el conjunto de aglomerados de 500.000 y más habitantes y el conjunto de aglomerados de menos de 500.000 habitantes.
El método de Líneas de Pobreza e Indigencia se caracteriza por la comparación de los totales de ingreso declarados por los miembros del hogar, con los ingresos estimados requeridos para la satisfacción de las necesidades de las personas.
Esto implica que no se identifican necesidades no satisfechas sino que se asume que los hogares cuyos ingresos son inferiores a las correspondientes líneas, pueden ser caracterizados como pobres o como pobres indigentes.
La estimación de la incidencia de indigencia se realiza comparando los totales de ingresos declarados por los miembros del hogar entrevistado con la línea de indigencia correspondiente, según características de sus componentes.
La línea de indigencia se establece a partir del valor monetario de la Canasta Básica Alimentaria1, que representa a los productos requeridos para la cobertura de un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas de cada miembro del hogar.
La línea de pobreza representa el valor monetario de una Canasta Básica Total (CBT), canasta de bienes y servicios obtenida a través de la ampliación de la Canasta Básica Alimentaria. Los hogares cuyos ingresos sean menores a la CBT se caracterizan en el estudio como pobres.
Ambas canastas no son homogéneas para toda la población de referencia y se ajustan de acuerdo con algunas características de los hogares y sus componentes.
A efectos de dar continuidad a la serie histórica de las estimaciones de pobreza e indigencia, para el total de los aglomerados urbanos, se utilizó la metodología de transición implementada a partir del año 2001, con el tratamiento de reponderación de la no respuesta de ingresos.



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