La empresa Dioxitek presentó un pedido para radicarse en Río Tercero. Propone instalarse en la Fábrica Militar. Es la planta de dióxido de uranio intimada a dejar la ciudad de Córdoba. La otra alternativa es el paraje José de la Quintana.
La empresa estatal Dioxitek presentó al municipio de Río Tercero un pedido de prefactibilidad de uso de suelo para mudar al predio de la Fábrica Militar de esta ciudad su planta de procesamiento de dióxido de uranio, insumo con que elabora el combustible que usan las centrales nucleares del país.
Dioxitek comenzó a funcionar en 1982 en barrio Alta Córdoba, de la Capital provincial. Tras la larga serie de conflictos por su ubicación en plena zona urbana, la empresa acordó con el municipio cordobés, en noviembre pasado, relocalizarse en un plazo de 18 meses.
Cronología del conflicto por Dioxitek
Según trascendió, la alternativa que se baraja es un predio, también de Fabricaciones Militares, en el paraje José de la Quintana (entre Despeñaderos y Alta Gracia).
Ambos destinos son de establecimientos que dependen ahora del Ministerio de Planificación Federal de la Nación.
Dioxitek es una sociedad anónima, cuyo 99 por ciento es propiedad de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea) y el uno por ciento de la Provincia de Mendoza.
Según confirmó este diario, el lunes ingresó al municipio riotercerense una breve nota planteando la intención de la radicación. El vocero municipal, Emiliano Afara, explicó que el intendente Alberto Martino sólo recibió el escrito por Mesa de Entrada y que “ninguna autoridad del Gobierno nacional ni de la empresa” se comunicó con él. De todos modos, algunos trascendidos circulaban desde hacía meses, incluso, en ámbitos municipales.
Martino ordenó a las áreas municipales de asuntos legales y ambiente que empiecen a analizar el pedido. Según Afara, se revisará primero si hay normas locales que regulen o impidan una radicación de ese tipo. El predio de Fábrica Militar, de unas 200 hectáreas y compartido ya con otras grandes industrias químicas, integra el ejido urbano de la ciudad.
Desde el Gobierno municipal dijeron creer que “en un par de semanas se deberá dar una respuesta a la petición”. Y anticiparon que se dará intervención a Ambiente de la Provincia.
En el Concejo Deliberante, varios ediles admitían ayer que habían escuchado rumores sobre esta posibilidad. Oficialistas y opositores pidieron no opinar por ahora, por carecer de información.
En José de la Quintana. Desde el gremio ATE (Asociación Trabajadores del Estado) sostuvieron en tanto que la posibilidad de radicación en Río Tercero se barajó hace unos meses, pero que estaría desechada. Cristian Colman, titular del sindicato de los empleados de la Fábrica Militar, señaló que “está descartado que se radique acá”. Precisó que esa información le fue proporcionada por fuentes del Gobierno nacional y de Fabricaciones Militares. Apuntó, en cambio, que sería mucho más probable que se instale en José de la Quintana, donde hay una planta militar, pero ya sin uso industrial.
Anteriores no. En las últimas dos décadas, los reclamos para mudar Dioxitek de Córdoba capital generaron varios proyectos. Alguna vez se mencionó a Despeñaderos. También a zonas de La Rioja o Mendoza. Pero todos fueron quedando descartados, fundamentalmente por las controversias y rechazos que surgieron en cada comunidad.
La Carta Orgánica dice no. La Carta Orgánica Municipal de Río Tercero, sancionada en 2007, establece en su artículo 55: «El territorio de jurisdicción municipal es zona protegida. No pueden radicarse centrales, reservorios, basureros o industrias nucleares. Se prohíbe la manipulación, uso y transporte de sustancias o insumos nucleares o afines, que pongan en peligro la vida, la salud de los habitantes y el ecosistema».
El debate. La discusión en Río Tercero se dará además, seguramente, respecto de la conveniencia de sumar otra planta a las tres grandes ya existentes en el polo fabril químico, pegado al radio urbano. La discusión sobre riesgos ambientales no será menor en una ciudad especialmente compleja en ese rubro, que ya registra impactos por otras actividades industriales. Las trágicas explosiones de 1995 y otros incidentes agudizan esa sensibildad.
Queda un año y descontando
En noviembre pasado, la Municipalidad de Córdoba, la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea) y Dioxitek firmaron un acuerdo por el que la planta de procesamiento de dióxido de uranio de Alta Córdoba debía trasladarse en un plazo de 18 meses.
El acuerdo también implica el saneamiento del predio en el que se encuentran enterradas 57.600 toneladas de colas de uranio, lo que representa un peligro para la comunidad.
Ese plazo vence en mayo del año que viene. La firma del convenio se dio luego de que el municipio clausuró la firma que elabora la materia prima utilizada para fabricar el combustible de las plantas de energía nuclear de la Argentina.
El establecimiento fabril se encuentra enclavado en Rodríguez Peña al 3200, en el norte de la ciudad de Córdoba, y también elabora fuentes selladas de cobalto 60, que se usan en actividades medicinales.
Clausura y apertura
El viernes 29 de septiembre, la Municipalidad clausuró las instalaciones de Dioxitek por violar la ordenanza 8.133 de uso de suelo, y permaneció cerrada por un mes y medio. Tras la medida municipal, la Nación recibió al intendente, Ramón Mestre, lo que fue destrabando la situación que culminó con la firma del acuerdo.
Con apenas 12 meses de plazo, la Nación debe encontrar un nuevo destino para la planta de procesamiento de dióxido de uranio. Aunque nada garantiza que cumplan con los plazos, como ya pasó con anterioridad.
Hubo, en el pasado, situaciones similares. La de noviembre fue la quinta promesa nacional de erradicación de la planta en los últimos 20 años.
En 1994, la Municipalidad pide la relocalización de la planta y, un año después, se acuerda el traslado, el destino posible era Falda del Carmen.
En 1997 se anuncia que la planta se trasladará, en 1999, a Despeñaderos, lo que finalmente fue rechazado por los vecinos de esa localidad.
En 2004 se intenta una mudanza a San Rafael (Mendoza), que también falló. En 2006, la Nación vuelve a prometer el cierre de Dioxitek y, en 2011, se intenta radicarla en la ciudad de La Rioja, lo que fue nuevamente descartado.



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