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El precio de la necedad oficialista

Quintela no aceptó ser candidato testimonial y le tiró la “pelota” al gobernador, quien hoy no tiene candidato. La puja con la Capital casi solo afectó al gobierno provincial debido que ningún ministro supera el 17% (con proyección) de intención de voto. Fonzalida rodeado de intendentes paralelos también repercute en el gobierno. Y las banderas de Famatina las han tomado los jóvenes.frases-de-necedad-de-Nicolas-Boileau-01

“Ya no hay tiempo”. “No hay discurso”. “No habría ´plata´ que alcance”. “Es un honor que me tengan en cuenta”. Son algunas de las frases que utilizó el intendente de la Capital, Ricardo Quintela, a la hora de reunirse con el representante de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Se trata del ministro del Interior, Florencio Randazzo, mientras que otros funcionarios kirchneristas escuchaban.

Así Quintela no aceptó ser candidato testimonial a diputado nacional, pese al pedido presidencial. Para el intendente, cualquier oferta no compensa la sumisión que vivió el municipio, especialmente en los dos últimos años.

Al intendente le dolió aún más que la Capital haya sido excluida del Plan Más Cerca, que maneja Julio De Vido, porque el departamento reúne a casi toda la población, que demanda todos los días mejoras. Y esta era la oportunidad en transformarla en una verdadera capital de provincia.

De esa forma, Quintela le dejó la “pelota” en el campo de juego del gobernador Luis Beder Herrera, quien –a través de su gente- le declaró la guerra al Palacio Municipal y hoy las encuestas dicen que el impacto fue casi total en la Casa de Gobierno.

Ningún posible candidato que sea funcionario de Beder Herrera supera –con proyección incluida- el 17% de intención de voto. Julio Martínez, diputado radical, cuenta con un 35% de piso electoral. Y casi en el mismo escalón que los ministros, quienes tienen presupuestos millonarios, está Jorge Yoma. Pero en Capital, Quintela tiene un piso de casi 40% de intención de voto.

Algo increíble para propios y extraños debido que los griteríos radiales no le han hecho casi daño a la gestión municipal. El capitalino no desconoce y lo hace saber que sin coparticipación municipal, es casi imposible gobernar. Los servicios públicos siempre están en discusión en la sociedad, pero preocupa el bache, aunque también sabe el capitalino que la mayoría se produce por las roturas o pérdidas de la empresa Aguas Riojanas Sapem.

La personalización del gobierno le pasa facturas al propio Beder Herrera, que sin candidatos, debe pensar en Quintela o en Yoma. El intendente ya se bajó y el segundo fue declarado persona no grata por el kirchnerismo, ya que especialmente Néstor Kirchner lo premió con la Embajada en México y con el cargo en el Congreso de la Nación.

La carta que presenta el bederismo –aunque sin su aprobación- es el intendente de Arauco, Gustavo Minuzzi, que por su audacia puede hacer un buen papel, hasta ahora, ya que su pasado casi lo condena, en una sociedad capitalina que ya no consume los medios tradicionales o cercanos al gobierno, sino todo lo contrario. Por eso, la caída vertiginosa de los diarios de papel: uno vende 1.850 en forma diaria y el otro 200. El internet les hizo ver que el mundo va por otro lado.

Y la otra que un día se baja y otro día se sube es la ministra de Desarrollo Social, Teresita Madera, que es la candidata del gobernador, pero no le gusta la idea de irse a vivir a Buenos Aires. Por lo menos eso es lo que argumenta. Y después están, pero sin piso electoral, Délfor Brizuela, Jorge Salomón, entre otros.

Así la realidad política deja a algunos funcionarios bien ubicados por la visión que tuvieron. Lo que hoy le  sucede al oficialismo lo vieron hace un año atrás.

La pelea con el quintelismo dejó al bederismo fuera de los barrios, ya que su paso solo es esporádico, a través de anuncios u obras que no se condicen con la actualidad, como un Superdomo o un shopping. Ni hablar en Chilecito con Lázaro Fonzalida entre la espada y la pared, y rodeado de intendentes paralelos, que también le pasa factura al oficialismo.

Mientras que la causa Famatina, el problema no es Ismael Bordagaray o el cura Omar Quinteros, y menos las asambleas ciudadanas. Hoy las banderas las han tomado los jóvenes, los futuros y los nuevos votantes. Por este motivo, la necedad tiene precio.

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