Pese a la corrupción y la reforma judicial, la inflación es el segundo tema que preocupa. Según los analistas políticos la clave está en un factor: y es que el crecimiento del pesimismo en los últimos meses pisoteó los brotes verdes que germinaron en la economía durante el segundo trimestre.
Cuando Carlos Menem perdió las elecciones legislativas en octubre de 1997 la economía crecía 8,3% según el INDEC. Tomando el mismo indicador, el EMAE, el jueves pasado salió que lo hizo 7,7% en mayo. ¿Puede un gobierno perder las elecciones cuando los datos de actividad muestren semejante repunte?
Y la respuesta es sí, se puede. Según los analistas políticos la clave está en un factor: y es que el crecimiento del pesimismo en los últimos meses pisoteó los brotes verdes que germinaron en la economía durante el segundo trimestre. Carlos Fara lo pone así. “La percepción sobre el ciclo económico no es positiva”. Y agrega un dato: “El pesimismo está en los mismos niveles que en 2009, cuando el Gobierno perdió”.
¿Pero acaso no incide el 7,7% de crecimiento que anunció el INDEC y flameó Cristina Kirchner en ayer en su discurso de ayer en el estadio de Argentinos? “Es que aún no llegó a la calle”, responde Mariel Fornoni, directora de la consultora Managment and Fit, “Hoy las expectativas de la gente son peores que la realidad”.
Fara y Fornoni coinciden en un punto: la inflación es la segunda preocupación del electorado -detrás de la inseguridad-. “Ni la re-reelección, ni la reforma judicial, ni la institucionalidad son temas relevantes para la sociedad”, opina el director de Fara & Asociados, quién agrega que las medidas que la Presidenta tomó al comienzo de su segunda mandato “generaron temores e incertidumbre”. Según un relevamiento que hace M&F de manera periódica, en octubre de 2012 -cuando Cristina Kirchner obtuvo 54% de los votos-, el 43% creía que su situación económica personal empeoraría. Hoy, un año y medio después, el porcentaje aumentó a 48,7% (ver infografía).
Alejandro Catterberg, director de Poliarquía, coincide con el fenómeno que ven sus colegas: “vuelve a predominar el pesimismo porque la percepción de las personas sobre las condiciones económicas empeoró en los últimos tiempos”. Aunque aclara que “Los valores no son tan negativos como en los meses previos a las elecciones de 2009, con lo cual eso hace pensar que el desempeño del Gobierno será mejor que en 2009 ”.
En la historia hay ejemplos de gobiernos que ganaron elecciones con la economía estancada (Juan Perón en 1951), y otros que perdieron con la actividad pujante (Menem en 1997). Para los expertos eso demuestra que hay otros factores que el económico a la hora de predecir el voto. “Cuando uno se encuentra en tiempos de cansancio y fatiga cultural, el ciclo económico influye poco”, explica Fara.
Ricardo Delgado, el economista que asesorará a Sergio Massa durante la campaña, cree que pese a los mejores datos en la actividad industrial, “el consumo seguirá rezagado pese a los aumentos que dará el Gobierno”.
Del lado del empleo las noticias no son buenas para el oficialismo porque cada vez se crean menos puestos de trabajo. Sin embargo, no hay destrucción masiva como en 2009. Y menos como en 1997 cuando Menem perdió.



